El Teléfono Negro de Scott Derrickson.

Este jueves, llega a las salas nacionales la nueva película de terror del director de El Exorcismo de Emily Rose y Sinister.

Luego de incursionar dentro del universo Marvel, con la primera entrega de Dr. Strange, Scott Derrickson vuelve al género donde mejores resultados ha obtenido: el terror. Su prontuario dentro del horror es para destacar, ya que luego de un paso en falso con la secuela de Hellraiser del 2000, le siguió con dos de las películas más relevantes de los 2000: El Exorcismo de Emily Rose y Sinister (considerada por la ciencia la cinta más terrorífica de todos los tiempos), más una de menor calidad,como Líbranos del Mal. Es por eso que, a pesar de algún altibajo, como la innecesaria remake de El Día que la tierra se detuvo con Keanu Reeves, siempre hay expectativas con cada una de sus películas. Esta vez, al igual que en Sinister, se une a Blumhouse y recluta al protagonista del film, Ethan Hawke, pero en un rol distinto: el de un asesino serial de adolescentes. Inspirada en The Black Phone, un cuento corto de Joe Hill, hijo del Stephen King, con lo cual, el homenaje a It, tiene un claro culpable dentro del relato..

En esta ocasión, la acción no se sitúa en Derry, la ciudad ficticia de la novela del payaso asesino, ya que nos traslada a Denver, Colorado, a finales de los años 70. La desaparición de adolescentes golpea al pueblo, cada vez son más de quienes no se tienen noticias de un día para el otro. Allí vive Finney Shaw, junto a su hermana Gwen y un deprimido padre alcohólico. Ambos no solo deben lidiar con el terror que acecha en las calles, sino con un ambiente de violencia escolar y doméstica. El enmascarado asesino, conocido como El Raptor, secuestra a Finney y lo encierra en un sótano insonorizado donde de nada sirven sus gritos. Un teléfono roto y sin conexión empieza a sonar, el joven descubrirá que a través de él puede oír las voces de las anteriores víctimas, las cuales están decididas a impedir que Finney acabe igual que ellas. Sumado a la policía local a cargo de la investigación y los sueños de la pequeña Gwen, que en muchos casos parecen ser premonitorios, la esperanza del joven de escapar del horror crecen.

Scott Derrickson vuelve a demostrar su enorme talento en la construcción de la tensión y el suspenso. Una atmósfera malsana y sucia envuelve todo el relato desde el inicio mismo, donde el terror no solo se presenta a través de un mago oscuro escondido detrás de una máscara, sino que se refleja en aire de post-guerra de Vietnam que se respira en la ciudad de Denver. Porque más allá del horror perfectamente representado en asesino enmascarado (cuyo diseño fue realizado por el maestro Tom Savini), el tímido Finney y su extrovertida hermana Gwen deben enfrentar problemática diarias que no permiten estar atentos al terror que significa El Raptor. De esta manera, el director logra asfixiar al espectador con un clima de violencia casi permanente, con impactantes escenas, que adquieren poder al tratarse niños que están entrando a la adolescencia.

Gracias a una buena selección musical de temas de la época para situarnos en tiempo; más una banda sonora original a cargo de Mark Korven (colaborador de Robert Eggers en La Bruja y El Faro), el film logra adquirir su impronta aterradora, con influencias de La Masacre de Texas y El Silencio de los Inocentes; una nostalgia de la cultura pop de los 70 que recuerda a Licorice Pizza, y de It a la hora de configurar el concepto metafórico del enmascarado asesino que acecha al pueblo (incluso participa en un pequeño papel James Ransone, recordado por personificar a Eddie adulto en la versión de Andy Muschetti). Pero su mayor virtud es las formas en que elige abordar la violencia infanto-juvenil que impera en Denver, de una forma que recuerda a Eden Lake, aunque los toques sobrenaturales atenúan el impacto realista que tenía la película protagonizada por Michael Fassbender y Kelly Reilly.

Apoyado en la destacada actuación de Mason Thames y Madeleine McGraw como los hermanos Shaw, El Teléfono Negro es un cuento macabro donde hay sobresaltos y escenas que perturban al espectador pero también hay un trasfondo social que incomoda e interpela. Llamativamente, Finney no es golpeado por El Raptor, solo es encerrado y advertido a través del teléfono sobre un asesinato por suceder. Donde si es violentado es fuera del cuarto oscuro en el sótano; en la escuela, en su casa y el film se encarga de quitar ese velo para mostrarla con crudeza. Allí no hay policías que acudan al auxilio, solo hay voces de ultratumba que resuenan en la cabeza de Finney, las que no solo sirven de herramientas para poder salir vivo de un traumático secuestro, también funcionan para poder afrontar su vulnerable adolescencia.

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