Flipper de Matías Szulanski.

En el Cine Gaumont, Espacios INCAA y CIne.Ar Play, la nueva película del director de Astrogauchos, Pendeja, Payasa y Gorda y El Gran Combo.

Flipper, la octava película de Matías Szulanski, se estrena este jueves en cines.

Aún sin lograr los resultados esperados, es bueno rescatar a aquellas personas que toman riesgos o tratan de hacer algo distinto. Siempre tratando de transgredir, rompiendo las estructuras o los moldes, Matías Szulanski pertenece a esa clase de personas. Incursionando en historias fuera de lo convencional y plagadas de rarezas, el director argentino que sorprendió en el 2017 con Pendeja, Payasa y Gorda y en el 2019 por partida doble con Astrogauchos y El Gran Combo vuelve con Flipper, una antología de humor negro y absurdo que gira alrededor de flippers, diamantes y muchos cigarrillos.

La primera historia gira en torno a un hombre desocupado, casado con una hermosa joven cocinera de catering, que empeña un anillo de su esposa para poder comprar un flipper. Pero la culpa por haber empeñado la joya de la difunta suegra lo lleva por un camino peligroso en pos de poder recuperarlo. Tres amigas que se quedan varadas en una quinta en Costa Diamante es la trama de la segunda historia. Luego de ser estafadas por un vendedor de un flipper, la jóvenes se quedan en la casa de un amigo de ellas, allí tratarán de recuperar el dinero perdido. Lo ayudarán tres extravagantes habitantes del pueblo, aunque no todo será tan fácil y la historia desembocará en un sangriento slaasher. Mientras que el tercer relato sigue a una joven que asesina por error a su enamorado novio que la esperaba con una sorpresa de cumpleaños. Ella y su amiga se embarcan en una aventura musical para poder encontrar unos diamantes perteneciente al fallecido.

El film apela al humor negro, con personajes extravagantes, diálogos acartonados y muchas veces sin sentidos, para construir un universo particular donde las diferentes historias se conectan con elementos que funcionan como eslabones. Todas las historias tienen componentes que sirven para romper estereotipos de películas, dando un marco de ridiculez a cada uno de los relatos. Fabían Arenillas compone a un desagradable y vago fumador que desatiende a su amorosa y joven esposa, la que se pasa todo el día trabajando en la cocina mientras el juega al flipper, mira televisión y se pasea por la casa en calzoncillos. Una chica que encuentra consuelo en un pendeviejo a bordo de una Ferrari y un desentonado musical dentro de una historia de traición y asesinatos entre mujeres que pelean por encontrar unos diamantes. Nada encaja con nada y parece ser la intención del director durante las dos horas de películas.

En Flipper, lo absurdo se mezcla con historias en la que grotescos personajes contrapuestos se debaten en una lucha entre el amor y la codicia. Dentro de una tónica donde nada tiene lógica y las situaciones nos toman por sorpresa a cada rato, Matías Szulaski salpica referencias cinéfilas a través del relato. Utilizando a los mismos actores en cada una de las historias, el director trata de configurar un universo tarantinesco con personajes que parecen salidos de Pulp Fiction, junto con planos y situaciones calcadas de Death Proof. Aunque por momentos lo logra y en otros parece forzado, hay que rescatar que toma riesgos y trata de hacer algo novedoso para el cine nacional.

Nuestra puntuación
Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *