Judas and The Black Mesiah de Shaka King. Crítica.

Por HBO Max en EEUU y Online en Latinoamérica se estrenó el film que retrata la vida y asesinato de uno de los principales activista de los Panteras Negras

Daniel Kaluuya se pone en la piel de Fred Hampton, uno de los líderes de los Panteras Negras.

Para empezar, primero debemos saber que Fred Hampton fue un activista  y  revolucionario  socialista  estadounidense. Presidente del Black Panther Party (BPP) en Illinois y vicepresidente del BPP a nivel nacional, el joven, de tan solo 21 años, murió asesinado por el FBI y la policía de Chicago mientras dormía el 4 de diciembre de 1969. Cuando los archivos del FBI se hicieron públicos, se supo que la redada policial de ese día había sido parte del Programa de Contrainteligencia del FBI de los Estados Unidos cuyo propósito era investigar y desbaratar las organizaciones políticas disidentes dentro de los Estados Unidos, y ​​que el organismo, a cargo de J. Edgar Hoover en ese momento, había visto a Hampton como un potencial «mesías» que tenía que ser » neutralizado «. 

Un documento mostraba un dibujo realizado por el informante pagado del FBI, William O’Neal, que proporcionaba el plano del apartamento de Hampton. El FBI había proporcionado este diagrama al fiscal Edward Hanrahan antes de que dirigiera la redada varios días después. Después de la redada, el FBI le pagó a O’Neal una bonificación especial para agradecerle por proporcionarle el diagrama. El film sigue la historia del infiltrado, su relación con Hampton, la causa de la lucha de los Panteras Negras y el FBI, a cargo del despiadado J. Edgard Hoover.

Shava King narra de forma simultánea la lucha de un grupo derivado de los Panteras Negras liderado por Fred Hampton (Daniel Kaluuya). Mezclado con breves y potentes intervenciones de J. Edgar Hoover (extraordinario e irreconocible Martin Sheen), la lucha interna del agente Mitchel (Jesse Plemons) y los conflictos internos de O`Neall, con un sorprendente Laikeith Stanfield como un niño nervioso perdido, concentrado en la supervivencia básica como para haber tenido la oportunidad de preocuparse por dónde cayó su política. En el medio aparece, Deborah, la revolucionaria pareja de Hampton, a cargo de Dominique Fishback, nuevamente genial como en la insípida Proyecto Power del año pasado. Su papel es impactante, la mezcla de poeta y luchadora, cuyo fuego interior coincide con el de Fred, pero sus sentimientos más suaves le sirven como correctivo; incluso en la determinación de su lucha, donde ella ve los costos humanos que él no puede.

En Infiltrado en KKKlan la figura de Trump aparece de manera clara y directa en el final. En Judah and The Black Mesiah la esencia y su espíritu está dando vueltas, pero no de manera directa. Shava King se centra en Fred, en sus potentes y revolucionarios discursos, pero también en la labor social que llevaban adelante los Panteras Negras. En ese plano sobresale la increíble labor de Daniel Karuulla, quien le da al personaje la potencia necesaria para ponernos en la piel de la lucha del movimiento, que culminan con un epílogo documental sobre la actualidad de su esposa e hijo, de lo que sucedió con O´Neal y nos recuerda el extremismo racista blanco de ese momento, pero que nuevamente cobró vigencia en la actualidad norteamericana.

Nuestra puntuación
Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *