Viejos de M. Night Shyamalan.

Después de finalizar la trilogía de superhéroes con Glass en 2019, el director indú vuelve con su nueva película inspirada en la novela gráfica Sandcastle, de Pierre Oscar Levy y Frederik Peeters.

Shyamalan reunen a un gran elenco en su nueva película de terror

Luego de entrar por la puerta grande hace más de veinte años con Sexto Sentido, un éxito que lo etiquetó como el próximo Spielberg, Shyamalan pasó a sufrir una crisis profesional definida por una larga racha de fracasos comerciales, e incluso de críticas, algunas desmedidas hacia joyas como El Protegido, Señales o La Aldea. Pero a partir de La Visita en 2015, está disfrutando de un resurgimiento; un regreso lento y gradual (amplificado por Fragmentado y Glass), que ha sido más de nicho que su mejor momento, pero también más seguro, confiado y personal, incluso cuando se ha mantenido polarizado. En Viejos nada parece ser diferente al nuevo Shyamalan, enfocado en hacer la película como el prefiere, sin pensar en conformar a sus detractores. Por eso, quienes son (o somos) adoradores de Shyamalan seguramente salgan más que satisfechos.

Viejo es una fábula que literaliza el axioma de los padres sobre sus hijos: “¡Crecen tan rápido! ¡Como pasa el tiempo!. En ella vemos como un grupo aleatorio de clientes en un resort de lujo de una isla paradisiaca realiza una excursión de un día a una playa apartada por recomendación del conserje del hotel. Una vez allí, comienzan a envejecer rápidamente; primero los niños de forma más dramática, luego, más gradualmente, los adultos; nadie es inmune. También están atrapados, ya que el mismo poder misterioso que los envejece rápidamente (décadas en cuestión de horas) también les impide dejar la playa por cualquier camino de salida. Por eso, a medida que pasan las horas y los efectos del envejecimiento se aceleran (tanto física como mentalmente), las cosas se vuelven desgarradoras y, a veces, espantosas .

Como escritor/director, Shyamalan construye un film que parece un capítulo de La Dimensión Desconocida con su propia firma reconocible: una premisa de alto concepto que se mantiene basada en una estética del mundo real, donde una anomalía en la naturaleza (atacando al ser humano como en en El Fin de los Tiempos) causa sus estragos de manera invisible. Los efectos visibles de esta fuerza desconocida se ven través de la magia de una película práctica que deja de lado la tecnología digital; cuyo poder de fuego reside en la sapiencia para construir la fábula de la manera más real posible radica en cada uno de los personajes y sus particularidades. Guy (Gael García Bernal) y Prisca (Vicky Krieps) son un matrimonio con dos hijos, Trent de 6 años y Maddox de 11 (Impecables Alex Wolf y Thomasin McKenzie en su versión adolescente), que llegan al lugar con una profunda crisis de pareja. Entre discusiones y reclamo por infidelidades ambos parecen tomar el paseo como un momento de reconexión familiar que, hasta el momento de la excursión, parece no estar teniendo éxito. La otra familia es la de Charles (Rufus Sewell) y Crystal (Abbey Lee), un médico experimentado estresado por su trabajo con una esposa obsesionada con su imagen, pero sobre todo por la alimentación de ella y su pequeña hija Kara (la brillante Eliza Scanlen de adolescente). La pareja es acompañada por Agnes (Kathleen Chalfant), la madre de él.

Las disfuncionales características de cada una de las familias sirve como eje para abordar diferentes temáticas inherentes a problemáticas actuales como el desgaste de las relaciones y la lucha por sostenerla a través del tiempo, el peso de las decisiones, un embarazo adolescente como forma de huir de la toxicidad familiar, los reproches y el perdón. A ellos se les suman personajes secundarios que también tienen diferentes personalidades: un famoso rapero (Aaroon Pierre) que se encuentra hace largo tiempo en la playa, una joven (Francesca Eastwood) que nada desnuda e intenta seducirlo, y una pareja heterosexual: Patricia (Nikki Amuka-Bird) psicóloga con problemas epilépticos (detalle no menor) y Jarin (Ken Leung), enfermero de un hospital. Todos con cuestiones especiales que serán funcionales al desenlace de la película..

Lo efímero del paso del tiempo no solo está presente dentro de la percepción que van teniendo personas en la playa, sino que nosotros como espectadores nos insertaremos en una dinámica perceptiva que el director propone. Como al fin y al cabo es una película, el director nos lo hace saber en el final, con un plano de el detrás de la cámara, en la cima de una montaña (no entro en detalles para no spoilear el final), donde parece burlarse de todos aquellos que necesitan grandes presupuestos para contar una historia familiar a través de los años o hacer una película de ciencia ficción llena de tecnología CGI. Pero también lo hace con el vertiginoso final, donde tira todos los elementos que cierran la película de una manera apresurada, fiel a su estilo.

De esta manera, podemos estar de acuerdo que Viejos no es la mejor película del director, pero es una producción donde su mano es perfectamente reconocible. El director toma riesgos con diálogos absurdos y situaciones ridículas que rozan lo bizarros que sirven para captar la sensibilidad y la evolución de los sentimientos a través del tiempo de manera táctil y realista. Se puede o no disfrutar de sus películas pero nadie duda de su mano maestra para narrar historias sobrenaturales sin grandes presupuestos. Está vez con un final que reflexiona sobre la búsqueda urgente de un remedio para una sociedad enferma, que se relaciona con los tiempos que vivimos y la situación epidemiológica mundial actual.

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