La Casa de los Conejos de Valeria Selinger.

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Este jueves se estrena en salas locales la adaptación en cine de la novela de Laura Alcoba sobre el ataque a la casa Mariani Teruggi donde fue robada la nieta de Chicha Mariani.

Mora Iramain García protagoniza La Casa de los Conejos

Muchas películas argentinas han tocado el tema desde la mirada adulta de la sangrienta dictadura cívico-militar sufrida por nuestro país desde 1976 hasta 1983, pero nunca desde los ojos de una niña. Con una mirada personal y respetando el eje de la historia, la directora argentina Valeria Selinger adapta la novela escrita por Laura Alcoba sobre su niñez durante esos sangrientos tiempos y convertirla en su primer largometraje de ficción.

El film se centra en Laura (Mora Iramain García) aborda la dictadura cívico militar desde la voz de una niña. La protagonista está acostumbrada a usar nombres falsos y a cambiar de casa. Sabe que para sobrevivir es necesario no contar nada , ni siquiera a sus abuelos (la inolvidable Silvina Bosco y Miguel Angel Solá). Los padres de Laura esconden armas en el techo de cada casa en la que viven. Pero una vez que el padre es detenido, Diana (Guadalupe Docampo), su madre, cambia su aspecto y junto a Laura, se instalan en la casa de los conejos en La Plata, dónde viven Diana (Paula Brasca), embarazada de tres meses, y su marido Cacho (Patricio Aramburu). Allí funcionará la nueva imprenta del “Evita Montonera».

La directora nos inserta en la historia una familia obligada a vivir en la clandestinidad, a raíz de la exhaustiva persecución a la que es sometida, lo que lleva a que el oscuro relato se dé en el marco del encierro dentro de la casa. Allí, Laura solo se podrá vincular con el ingeniero (Dario Grandinetti), el encargado de construir el escondite donde estará la imprenta y los dueños de casa, cuyo referente principal de Laura, será Diana Teruggi, la hija de Chicha Mariani, fundadora de la Abuelas de Plaza de Mayo. Pero la niña también es testigo de las reuniones de la agrupación militante, donde las armas se mezclan con los mates con azúcar y las anécdotas que permiten distender la tensión existente en el ambiente.

Pero si adentro de casa está la sensación de seguridad, los inocentes juegos y la interacción con los conejos, afuera está el peligro. Los patrullajes policiales, una frívola vecina con un armario lleno de zapatos y la posibilidad de asistir a la escuela del barrio, aunque sea religiosa. Todo lo que la rodea fuera de la casa es un peligro latente para Laura, aunque ella no lo vea, ni lo pueda entender. Pero los caminos se irán cerrando y la posibilidad de no ser descubiertos se irá desvaneciendo, por eso el exilio será la única posibilidad de sobrevivir a una tragedia que está por venir.

La Casa de los Conejos es un relato duro, aunque tenga la inocencia que le da ser contado desde una clara mirada infantil. Con su cámara desprolija, es una película hecha con recortes de la vida de Laura en uno de los momentos más difíciles de la sociedad argentina; una niña que vive con miedo, que sufre por no tener una vida normal y que se ve obligada a mentir, no solo para salvar su vida, sino de toda su familia y de quienes los rodean.

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