Luca de Enrico Casarosa.

Se estrenó en la plataforma streaming Disney Plus la nueva película y esperada película de Pixar después de Soul.

Alberto y Luca, lo amigos protagonistas de la nueva producción de Pixar.

El pasado 2020 tuvimos la posibilidad de disfrutar por partida doble las producciones de Pixar. A principios de año con la fábula de los hermanos Lightfoot, Onward y casi sobre el final con la ganadora del Óscar, Soul. Ambas formaban parte de las diferentes perspectivas que suele darles a sus películas la productora, la primera, más allá de la fantasía de los personajes, películas más terrenales que abordan temas sobre los vínculos entre amigos o entre hermanos, la segunda, dentro de la familia de Intesamente o Wall-E películas filosóficas donde se indagan aspectos espirituales más complejos. En la línea de Onward llega Luca,una historia de fantasía sobre la madurez ambientada en el paraíso veraniego de Portorosso, una pequeña ciudad a lo largo de la Riviera italiana.

Luca es un monstruo marino que vive en las profundidades del mar con sus padres y su abuela. Siempre ha soñado con explorar el mundo sobre la superficie, fascinado por las lanchas que se deslizan sobre el agua. Sin embargo, la advertencia de su madre sobre lo que harían los humanos si vieran su verdadera forma, lo mantiene alejado de su deseo. En Luca, Para la mayoría de los humanos, los monstruos marinos son un mito, limitado a los libros de cuentos para niños, pero algunos creen que existen y sacan sus arpones, metafórica o literalmente, con la mera mención de ellos. Los monstruos marinos en Luca, cuando no están en contacto con el agua, pueden disfrazarse de humanos, pero incluso un solo chorro de agua es suficiente para volar su cobertura.

Pero un día, Luca es arrastrado a la costa de una isla abandonada por su nuevo amigo Alberto, un monstruo marino que ha estado robando objetos de los barcos que pasaban. Alberto le enseña a Luca los fundamentos de la vida humana, como caminar, la gravedad y la todopoderosa Vespa, que, según él, puede llevar a una persona a cualquier lugar que desee. El nuevo amigo es un marcado contraste con el introvertido y vacilante Luca; Alberto es intrépido, incluso un poco imprudente, y nunca tiene miedo de probar cosas nuevas y a dos se unen por su curiosidad por los objetos humanos. Después de algunos intentos fallidos de montar una Vespa hecha de chatarra, los dos amigos deciden nadar hasta Portorosso para adquirir una auténtica. Se hacen amigos de una chica llamada Giulia y deciden participar en una carrera que les hará ganar dinero, que, a su vez, se puede utilizar para comprar la Vespa que quieren desesperadamente.

Como otras veces las películas de Pixar han explorado temas complejos de una manera lúcida. Esta vez, Luca es una celebración de las amistades de la infancia, pero también aborda el tema de la aceptación del ‘otro’. Porque Luca es una película abierta a múltiples interpretaciones donde los monstruos marinos pueden servir como metáfora de cualquier grupo marginado. Sin ser la mejor película de Pixar, logra tener cercanía con el espectador por su temática y por algunos elementos de la trama pueden parecer familiares (todos vamos a querer una Vespa).

La amistad en el centro de la película, el vínculo entre Luca, Alberto y Giulia es adorable, dulce y se siente orgánica. El elenco de voces, con nombres como Jacob Tremblay (Wonder y Room), Jack Dylan Grazer (It y We Are Who Where Are), Emma Berman, Marco Barricelli, Saverio Raimondo, Maya Rudolph y Jim Gaffigan, tampoco defrauda. Pero la verdadera estrella de Luca son las imágenes, ya que no son superficiales. La atención al detalle que es común a cada película de Pixar está muy presente aquí, con los impresionantes paisajes con vívidas aguas azules, la ciudad bañada por el sol y sus calles pavimentadas, plenas de vitalidad juvenil que lo impregna todo con las suaves colinas como telón de fondo. También con una apariencia pictórica y texturizada en algunos de los escenarios que es claramente una decisión artística deliberada, y se combina bien con el resto de la estética.

Los personajes, la historia y la animación hacen que Luca sea un placer continuo, una película cálida y emotiva  con una reflexión importante acerca de la otredad y la tolerancia. Un film cuya duración de 96 minutos (considerable para un largometraje de Pixar) se siente transitoria, porque nos deja con ganas de que esta visita indirecta a la costa de Italia se prologue por más tiempo para seguir viviendo las aventuras de los entrañables amigos.

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