Películas nominadas a los Óscar 2022: crítica de The Worst Person in the World

Con una gran actuación de Renate Reinsve, que le valió el premio en Cannes a mejor actriz, la película dirigida por Joachim Trier cuenta la historia de una mujer que está a punto de cumplir 30 años sin todavía tener un horizonte claro sobre qué hacer vida.

The Worst Person in the World, nominada en los premios Óscar como mejor película extranjera, comienza con una breve introducción sobre quién fue Julie (Renate Reinsve)durante sus jóvenes 20 años: allí, en un somero racconto , la vemos iniciar la carrera de medicina para luego cambiarla por la licenciatura en filosofía porque se da cuenta que le interesa «el alma de las personas y no el cuerpo»; al poco tiempo descubre que en realidad le gusta más sacar fotos que pasar sus días leyendo antiguos autores. La persona a la que Julie le cuenta todas sus idas y vueltas es su madre, una señora que intenta ser comprensiva pero que no puede evitar traslucir en su rostro la inquietud por la volatilidad de su hija.

Al finalizar la introducción comienza el primero de los 12 capítulos en los que está dividida la película, que nos deposita en una Julie al borde de los 30 años pero que arrastra la misma indefinición del inicio. Ya no es su madre quien refleja preocupación, sino que es ella misma la que siente sobre sus hombros el peso de ver que el mundo no se detuvo ni se detendrá a esperarla. Toco y me voy podría ser el lema de su vida: descubre cosas que le gustan pero ninguna lo suficiente como para establecer un vínculo duradero con ellas.

En el ir y venir de su vida, Julie conoce a Aksel (Anders Danielsen Lie), una caricaturista de 44 años con una consolidada carrera profesional y estabilidad personal. A pesar de que ambos saben que eventualmente la diferencia de edad será un escollo insuperable, emprenden la aventura de una relación que poco a poco comenzará a asfixiar a Julie. El tiempo que pasa junto a los amigos de Aksel (todos casados con hijos), la pasión con la que su pareja puede asilarse del mundo para dedicarse con pasión a su trabajo, y el deseo de él por ser padre operan en ella como un constante recordatorio de hacia dónde se supone y se espera que vaya su vida.

Esta notoria diferencia entre la situación personal de cada uno será el caldo de cultivo para que Julie sienta la necesidad, nuevamente, de escapar. Tras colarse a una fiesta conoce a Eivind (Herbert Nordrum), un chico de su misma edad que trabaja como camarero y que está comprometido con su pareja. La química entre ambos es instantánea pero nada ocurre y deciden que su vínculo quede como el de dos extraños que pasaron una noche divertida. Sin embargo, tras reencontrarse por casualidad en la librería en la que Julie trabaja, el deseo de ambos reflota y una mañana ella decide terminar con Aksel, en la que quizá sea una de las escenas más bellas del 2021 y que introducen al film por un momento en en genero fantástico, con un mundo literalmente detenido en el que sólo Elvind y Julie pueden moverse.

El planeta paralizado no es sólo una forma de demostrar lo que pueden sentir dos personas en el cénit del enamoramiento mutuo, sino que también es la concreción momentánea de una necesidad de la protagonista: poder mantenerse en un estado de indefinición constante sin que el precio a pagar sea sentir que el tiempo se agota.

No obstante, si bien vemos a Julie caer en lo que parece un espiral regresivo hacia sus veintipocos ella ya no es la misma, algo que queda claro en una discusión con su pareja en la que su reproche hacia él es que no tiene ninguna otra ambición ni plan que no sea quedarse toda su vida como camarero, mientras que ella espera más, quiere más, aún si no tiene del todo claro que significa ese más. Finalmente la pareja se disuelve y el film llega a su epílogo, con un giro que lo saca de su tono de comedia para abrazar el drama sin caer el golpes bajos.

The Worst Person in the World es un relato que será catalogado como una representación de la generación millenial. En parte lo es, pero también, como muchas de las cosas que se le achacan a los millenials como propias, lo que muestra son problemas, indefiniciones, amores y búsquedas que, con sus particularidades en cada época, atraviesan a todas las generaciones por más que sus formas de materializarlas y expresarlas sean diferentes debido a que el contexto en que transcurren no es el mismo.

Joachim Trier cierra su trilogía de Oslo con un film equiparable a Frances Ha, capaz de conmover y divertir por partes iguales, generando cariño y comprensión por una protagonista que muy lejos está de ser The Worst Person in the World.

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