Román de Majo Staffolani. Crítica.

El jueves 8 de octubre se estrena en Cine.Ar la segunda película de la directora misionera, ganadora del Premio del Público a la Mejor Película en el 33º BFI FLARE London LGBTQ+ Film Festival.

Carlo Argento se luce en el papel de Román de Majo Staffolani.

Román (Carlo Argento) es un hombre mayor, agente inmobiliario que pasa sus días intentando vender departamentos y casas. Está casado con Laura (Gabriela Izcovich), tiene una hija, Cata (Lara Crespo), que se encuentra ensayando para el estreno de una obra teatral. Los días de Román son rutinarios, es empleado en un lugar donde parece no tener el lugar que se merece, recorre la ciudad mostrando inmuebles y llega a su casa para continuar trabajando en soledad.

El reconocimiento laboral parece llegarle cuando el dueño de la inmobiliaria decide retirarse del negocio y lo deja a cargo de la administración del negocio, por encima de su hijo. Pero otro suceso inesperado sucederá cuando Lucas (Gastón Cocchiarale), un compañero teatral de la hija le pida una mano para conseguir un departamento para alquilar. Un inesperado despertar sexual y un deseo ineludible por otro hombre veinte más joven que él, comenzará a hacer mella en el callado agente inmobiliario.

En un film fuera de lo común, Majo Stafollani rompe con un discurso hegemónico dentro del universo cinematográfico de las películas LGBTIQ+. Acá no hay cuerpos esbeltos y bien trabajados, los protagonistas Román y Lucas son seres comunes y corrientes, reales, lo que hace del relato una construcción cercana a la «vida real» de cualquier hombre heterosexual que se encuentra con una inesperada revelación en una edad donde uno debería tener claros sus gustos. Así sus protagonistas se irán insertando en la dinámica de atracción sexual con pocas palabras, pudorosos por poner en palabras algo que los cuerpos no pueden ocultar.

Carlo Argento en el papel de Román hace el resto. La cámara se apoya en el para contar la historia y describir los momentos. Pocas sonrisas (solo una, después detener su primera relación sexual con Lucas), un gesto adusto casi permanente y poca expresividad durante la mayor parte del relato. La sensibilidad de Román solo se hace presente con Lucas o en alguna mirada hacia su hija. Pero también surgirá la desilusión, amorosa y laboral, la reacción será de dureza masculina con pocas palabras, renunciando en ambos casos a la posibilidad de resarcir el daño.

Simple y breve, Román es una historia de hombres y de amor sin género ni edad, donde el deseo se presenta y no se puede evitar. Un film sobre la libertad de los cuerpos, de las mentes, sobre el autopercibibiemento y el intento de transitar los deseos de una manera desprejuiciada, sin cuestionamientos ni replanteos.

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