Sator de Jordan Graham. Crítica.

Basada en testimonios reales del director, se encuentra disponible online la película de terror que nos lleva a lo más siniestro del ocultismo.

El registro documental de Sator se basa en videos caseros de la abuela del director.

Es sabido de las dificultades económicas con que muchas veces se encuentran los directores a la hora de realizar una película. Mientras la grandes industrias gastan fortunas en películas que saben que les va a generar réditos económicos, en el circuito independiente se mueven infinidades de películas que exprimen hasta el último centavo para poder llevar adelante sus proyectos. De esta manera, muchos directores deben recurrir a técnicas y a distintos recursos para poder plasmar su idea. El cine de terror se nutre de eso, sobre todo porque es un género donde no muchas productoras apuestan, salvo algunos realizadores puntuales, que suelen ser garantía de éxito en taquillas. Dentro de ese mercado surge Sator de Jordan Graham, un producto con una estética minimalista, que con inteligencia construye una aterradora historia.

La película sigue los pasos de un hombre llamado Adam, que está lidiando con una misteriosa muerte que ha tenido lugar en su familia. Es entonces cuando se da cuenta de que una presencia malvada, conocida como Sator, parece que ha estado acechando y atormentando a su familia durante siglos. El guion está basado en la historia de la familia de Graham, que afirma haber estado en contacto con el mencionado Sator a lo largo de los años.

A partir de vídeos reales de su abuela, mezclado con ficción dentro de una cabaña metida dentro de un inhóspito bosque, el director nos trae un relato personal e intimista que mezcla la esquizofrenia, los ritos satánicos y el ocultismo dentro de un drama familiar. Con planos fijos y largos del espesor del bosque, en sintonía con clásicos del género como The Witch, logra meternos lentamente en una historia, que por momentos desorienta pero cuyo resultado final termina siendo perturbador. El componente que le aporta realismo son la tomas de su abuela y su historia sobre el demonio, que se mezclan con los primeros planos de Adam, junto a la soledad de la oscura cabaña en la que se oculta.

No es una película fácil de seguir, en Sator todo se construye lentamente y con paciencia. Por momentos resulta agobiante, pero así y todo es una obra que aprovecha bien los recursos que tiene a mano. Se sostiene en base a la inteligencia con la que el director, en su segundo largometraje luego de Specter, ubica los elementos que conducirán a un fatídico y sangriento desenlace.

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