Shadow in the Clowd de Roseanne Liang. Crítica.

Disponible en Apple TV, se encuentra la desquiciada película ambientada en la Segunda Guerra Mundial y protagonizada Chloë Grace Moretz.

Chloë Grace Moretz no solo deberá enfrentarse a una aterradora criatura en las alturas.

El concepto del gremlin, criaturas traviesas con un fetiche por destruir aviones en vuelo, se originó como folcklore entre los pilotos británicos en la década de 1920. Desde los años 60 ha asustado a los fanáticos del terror, cuando Richard Matheson, Richard Donner, William Shatner y Rod Serling se unieron en un episodio de Twilight Zone para retomar el concepto con una criatura parecida a un mono en el ala de un avión. La generación de los 80´, lo conoció con la remake de George Miller en la antología Twilight Zone: The Movie en la que John Lithgow es aterrorizado por una abominación verdaderamente espeluznante con ojos saltones. Muchos recordarán a los gremlins de Joe Dante, pero la realidad que las criaturas aparecieron en el universo audiovisual con la mítica serie de los sesenta.

La directora Roseanne Liang le da al gremlin otra oportunidad en Shadow in the Cloud. Maude (Chloë Grace Moretz), es una pilota que se embarca en una misión de la Segunda Guerra Mundial compuesta por hombres, para transportar un paquete ultrasecreto. Rápidamente se revela que esta nos es solo una película de terror sobre un monstruo que ataca su avión, sino también sobre las dificultades que enfrentaron las mujeres durante esta era, particularmente cuando ingresaron a la fuerza laboral en mayor número durante la guerra. O sea, un largometraje de época con algunos pensamientos sobre la masculinidad tóxica.

Para reforzar el concepto de la película, la directora se centra directamente en Maude y la ubica en el centro del escenario, incluso cuando no está participando en la acción. La motivación de este encuadre se da en tramos largos e incómodos, especialmente en la primera mitad de la película, en donde vemos a Maude sentada en una torreta de artillería escuchando un montón de voces masculinas fuera de la pantalla menospreciarla o hablar sobre las cosas que están sucediendo en las que ella no está involucrada activamente. Un enfoque que podría haber funcionado mejor si Maude si su estado de ofuscación hubiera agregado tensión, pero esto no sucede.

Liang elige mostrar al gremlin casi desde el principio. La regularidad con la que aparece, luciendo más como un gran murciélago sin alas, bien renderizado que algo aterrador, y amortigua los posibles sustos. Pero el gremlin es en realidad solo una amenaza secundaria; la mayor parte de la atención de la tripulación termina centrada en atacar aviones de guerra japoneses o en discusiones entre ellos. Pero una vez que todos estos conflictos finalmente se rompen, en una segunda mitad mucho más frenética que la primera, la película se pone más atractiva, incluso si termina siendo menos una historia de terror de lo que inicialmente se esperaba. En ese plano de frenesí, la música, de Mahuia Bridgman-Cooper, con su jugueteo de ondas sintéticas, se siente un poco anticuada pero termina siendo funcional al contexto y al tono clase B que la directora le imprime al film.

Shadow in the Cloud está lejos de ser terrible, y Grace Moretz es una estrella que brilla por luz propia como una suerte de Teniente Ripley entre masculinidades tóxicas, pero esto no es suficiente para destacar, a pesar de su concepto intrigante. El problema más importante son sus fracasos a la hora de afrontar el test de Bechdel, ya que Grace Moretz es la única mujer en la película, por lo que no puede realizar una prueba adecuada. Sobre todo porque las motivaciones de Maude, una vez reveladas, están totalmente impulsadas por los hombres de su vida, lo que termina resultando decepcionante; aunque esto no signifique que sea entretenido ver a Maude reventando gremlins y verla convertirse en la heroína de la historia.

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