Slaxx de Elza Kephart. Crítica.

Desde Canadá llega a plataformas VOD el serial killer más bizarro, unos pantalones de jeans poseidos en busca de venganza.

Los empleados de una tienda de ropa se verán acechados por unos jeans asesinos.

El coronavirus trajo como consecuencia el aislamiento social preventivo y obligatorio, lo que nos llevó a estar encerrados en nuestras casas, Aún con trabajo, el encierro, el ocio y el aburrimiento hizo que todos los días sean iguales. El sedentarismo trajo como consecuencia unos kilos de más, salvo que hayan respetado a rajatablas una rutina de ejercicios (ese no es mi caso), lo que derivó en pantalones excesivamente apretados. Desde India llegan los pantalones autoajustables que parecen ser la solución, pero nadie espera que cobren vida y todo se transforme en una masacre.

La tienda de ropa más popular es Canadian Cotton Clothiers, CCC para abreviar, un negocio que se enorgullece de sus materiales de origen ético, de comercio justo, orgánicos y libres de transgénicos. Su lema es «Haz un mañana mejor hoy». CCC no tiene departamentos, tiene «ecosistemas» monocromáticos. El personal no son tanto trabajadores minoristas, sino miembros de una secta adoctrinada, siempre dispuestos a repetir los mantras de la tienda.

Los empleados de la tienda insignia de CCC se están preparando para la revelación del nuevo producto: Super Shapers, los primeros jeans de género neutro que se adaptan automáticamente al cuerpo del usuario. Programada para ser lanzada en la gran venta de «Monday Madness», la tienda requiere todas las manos a la obra para la reestructuración nocturna. Son tan serios que la tienda está cerrada, nadie entra ni sale y la recepción exterior está desactivada hasta el lunes a las 8 a.m., lo que resuelve el molesto problema de que alguien filtre algún adelanto secreto de la nueva colección. Incluso consiguieron a la sensación de YouTube Peyton Jules (Erica Anderson) para cubrir la presentación.

Es el primer día de la nueva empleada de Libby (Romane Denis) y no podría estar más entusiasmada por finalmente conseguir el trabajo con el que ha soñado durante años. Ella realmente cree que CCC está marcando una diferencia en el mundo y está encantada de ser parte de él. Asimismo, el gerente de la tienda Craig (Brett Donahue) espera que el éxito del lanzamiento lo lleve a su ascenso a Gerente Regional, un puesto por el que haría cualquier cosa , pero su archirrival Barb (Tianni Nori) tiene otros planes. Los empleados estrella Hunter (Jessica B. Hill), Lord (Kenny Wong) y Jemma (Hanneke Talbot) no pueden resistirse a echar un primer vistazo, o encajar, a los Super Shapers, mientras que Shruti (Sehar Bhojani) solo quiere escuchar su música y pasar su turno sin molestarse. Pero poco después de que comience el encierro, la gente comenzará a desaparecer

El horror independiente y de bajo presupuesto seguramente tendrá un momento en 2020. Películas como Relic , The Beach House , Uncle Peckerhead y, por supuesto, Host , están demostrando que un concepto, talento y creatividad originales van muy lejos. Y Slaxx es una adición sorprendente a esa lista. La directora ha creado una entretenida e imaginativa película con mucha sustancia. Primero nos plantea una pregunta:¿De cuántas formas puede un par de jeans asesinar a una persona? Para zanjar esa respuesta tendrás que mirar la película para descubrir la espantosa respuesta a esa pregunta. Los asesinatos son ingeniosos, divertidos y bien elaborados, gracias a un equipo de efectos visuales que logran dar vida a los jeans de manera inteligente.

Encuentra similitudes en cuanto a lo argumental a Peter Strickland en In Fabric (esa pequeña joya del terror sobre un vestido asesino), pero mientras al director británico bebía de las fuentes del cine de terror europeo de los años ‘60 y ‘70, incluido el ahora respetado giallo, acá la metáfora es más directa y más actual, ya que satiriza de manera efectiva la moda rápida, la cultura de los influencers y el consumismo masivo.

En Slaxx todo es exagerado, salvo su breve duración, lo que hace que sea más digerible y agradable. El exceso de asesinatos por parte del pantalón de jean hubiese sido algo repetitivo y aburrido, por eso sus 77 minutos son suficientes para lograr todo lo que se propone. Sobre todo porque la película adquiere un tono más oscuro una vez que se revela la historia de fondo de los jeans asesinos, transformándose en algo más profundo, que modifica nuestra sensación de estar viendo una comedia de terror cursi a un horror completo con un mensaje claro y directo hacia la explotación infantil dentro del mercado textil.

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