Space Jam 2: Una Nueva Era de Malcom D. Lee.

Luego de pasar por cines, llegó a HBO Max la secuela del clásico de 1996 protagonizada por MIchael Jordan y los Looney Tunes.

LeBron James reeemplaza a Michael Jordan en la segunda parte de Space Jam

La idea de mezclar personajes reales con caricaturas animadass surgió en 1944 con Los Tres Caballeros y en 1945 con Leven Anclas de George Sidney. Este último, un clásico del cine musical, producido por Metro Goldwin Mayer donde podíamos ver al gran Gene Kelly compartir baile con el ratón Jerry. La experiencia tuvo otras producciones: de parte Disney con Peter y el Dragón Elliot de 1977 (que tuvo una versión nueva en 2016), Mary Poppins (1964) y La Bruja Novata (1971). Otras joyas como Cool World donde veíamos a un joven Brad Pitt compartir cartel con una animación de Kim Basinger y la lisérgica MonkeyBone con Brendan Fraser. Pero el gran acierto vino con ¿Quién engañó a Roger Rabbitt? en 1988 , producida por Amblin Entertaiment (Steven Spielberg y Frank Marshall) y dirigida por Robert Zemeckis, la mejor película de ese tipo que se hizo hasta ahora.

La cuenta pendiente en materia de producciones animadas quedaba en manos de Warner Bros, quien no había aprovechado a sus clásicos Looney Tunes en interacción con personajes reales. Todo quedó saldado en 1996, cuando lanzaron Space Jam, una producción que no solo contaba con la presencia de Bugs Bunny y sus amigos, sino que sumaba al mejor jugador de la historia de la NBA, el retirado en ese momento, Michael Jordan. Las críticas mucho no acompañaron, pero su éxito fue rotundo, convirtiéndose en una de las que más recaudó en la historia del cine, por lo cual, la posibilidad de una secuela se habló mucho en los años posteriores. El retiro definitivo de Jordan llevó a que el proyecto quede trunco. Veinticinco años después llegó la esperada secuela, esta vez protagonizada por la estrella más grande de la actualidad NBA, LeBron James.

Esta vez el conflicto surge cuando a Lebron James le ofrecen la posibilidad de usar su imagen para vender su imagen a un producto de Warner. La negativa del deportista despierta el enojo de Al. G. Rythim (Don Cheadle), una inteligencia artificial que vive dentro de la central informática y aconseja consumos a sus usuarios. Decide secuestrar al hijo y llevarlo al mundo virtual en donde vive, el Warner 3000. El niño está en crisis con su padre este lo obliga a jugar al basquet, cuando él quiere dedicarse a la creación de videojuegos. Todo llevará a que padre e hijo se tengan que enfrentar en un match final en el universo de Warner, que no solo es decisivo para su relación, sino para la humanidad.

Sabiendo esto, la pregunta que surge enseguida es: ¿Era necesaria?. Para el público no se, pero para Warner si. Space Jam 2 no solo es la oportunidad para mejorar las técnicas de animación que en el momento de la primera no existían, sino es la excusa para incorporar a la película otras producciones que se sumaron al universo de la productora con otras que no existían en los noventa. Por eso dentro de Space Jam 2 veremos a los Looney Tunes interactuar con el mundo de Harry Potter, Game of Thrones, DC Comics, Matrix, Rick and Morty hasta Mad Max y Casablanca. La interacción de los clásicos dibujos animados nos entrega algunos momentos entretenidos para los cinéfilos pero en otros parece transformarse más en un spot publicitario de la señal HBO Max.

El guión no exige mucho análisis, ya que recurre al perezoso conflicto padre e hijo que sucede en la primera parte. Esta vez en relación con las nuevas tecnologías (mucho mejor trabajado en La Familia MItchells vs Las Máquinas) y la presión de un padre con su hijo, mezclado con un final estilo Los Fierecillos se Divierten de Olmedo y Porcel. Por el lado de las actuaciones , el amateurismo actoral de Lebron se nota y por ese lado no se puede exigir mucho, pero esa falencia es mejor aprovechada y resulta más divertida en la comedia Trainweck de Judd Apatow, donde se interpreta a si mismo en su relación con su terapeuta. Lo mismo sucede con Don Cheadle en el papel del algoritmo, donde por momentos se vuelve demasiado exagerado en su maldad y nos lleva a pensar si no hubiese sido mejor poner una figura animada como villano. Otra de los avances en relación a la anterior, es la animación, sobre todo cuando los personajes se convierten al formato 3D en el enfrentamiento final, pero no es ninguna novedad para el género, incluso los nostálgicos pediremos volver al viejo formato.

Como entretenimiento para toda la familia, Space Jam 2: Una Nueva Era funciona aunque está muy lejos de otros grandes clásicos que mezclaban personajes reales con animación. Un film que no tiene mucho más para ofrecer que la presencia de una estrella como LeBron James, algunas sorpresas graciosas (la de MIchael Jordan), los personajes clásicos de Looney Tunes y las referencias cinéfilas a los productos de Warner combinados con los clásicas caricaturas, algo que conformará a algunos pero que a otros nos deja con sensación a poco.

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