Sputnik de Egor Abramenko. Crítica.

Disponible en plataformas streaming y en internet se estrenó la película de ciencia ficción rusa que reflota el concepto de Alien, el Octavo Pasajero de Ridley Scott.

Sputnik es una nueva película dentro de la vasta cinematografia rusa de ciencia ficción.

Todo comienza en 1983, en el espacio, cuando dos astronautas se encuentran en una cápsula espacial a punto de entrar en la atmósfera para descender a tierra. Pero algo los sobresalta y el descenso acaba en una tragedia. Luego aparece Tatiana Yurievna ( Oksana Akinshina ), una joven médica apasionada. Sin embargo, su voluntad de ir más allá de los límites de la práctica médica ética provocó una investigación que probablemente provoque la revocación de su licencia. La controversia llama la atención del oficial militar Semiradov ( Fedor Bondarchuk ), quien recluta a Tatiana para evaluar un caso único en un centro de investigación secreto fuera de Rusia. Ese caso se centra en el cosmonauta Konstantin Sergeyevich (Pyotr Fyodorov ), el único superviviente de ese misterioso incidente espacial que, sin saberlo, lo dejó con un extraterrestre en su interior. Una criatura vive dentro de él y deja su cuerpo cada noche mientras está inconsciente. Tatiana deberá investigar como el comportamiento para poder separar a la criatura del hombre. Pero comenzará a tener un vínculo especial con Konstantin, y al indagar cada vez más se dará cuenta que os fines de oficial no son solo salvar al astronauta.

Utilizando la ciencia ficción como un espacio para indagar en miedo a lo desconocido, el film comienza como una especie de Alien. Con el ritmo pausado y la ambientación sencilla de la época de la Guerra Fría, se enfoca en Tatiana en relación con Konstantin y la criatura en su interior. Los efectos especiales nos entregan un extraterrestre siniestro, pero que tiene recuerdos del inconsciente de Konstantin. Ahí aparece el drama personal donde la criatura aparece como una metáfora, similar a E.T. Pero esta vez el drama no es el de un niño que sufre el divorcio de sus padres, la criatura crece dentro del astronauta como crece la culpa por el abandono de su hijo en un orfanato. Curiosamente un niño en silla de ruedas como la criatura que se arrastra hacia Tatiana y se abraza a un juguete.

El contexto de la Guerra Fría queda entonces opacado por el drama y pasa a segundo plano. Que haya sido ambientada en esa época termina siendo irrelevante, ya que no hay referencias y solo sirve para utilizar el nombre de la nave. El film podría estar ambientado en la actualidad que el concepto final no cambiaría. Por eso, Sputnik no quedará en la historia ni mucho menos, resulta un atrapante drama personal de terror sobre aliens internos con algunas escenas sangrientas y una criatura aterradora.

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