The Dark and The Wicked de Bryan Bertino. Crítica.

Ganadora del premio a Mejor Fotografía en el Festival SITGES de Cine Fantástico, ya se encuentra online la nueva película del director de The Stranger.

Maise Ireland recibió una mención especial en SITGES por su papel en The Dark an The Wicked

Hace más de doce años, en mayo de 2008 asistimos asombrados al estreno de uno de los relatos de suspenso más atrapante de los últimos tiempos. Con la simple premisa de una casa en el medio de la nada, una pareja en soledad y unos extraños acosadores enmascarados, el director Bryan Bertino sorprendió a los amantes del género. El film fue un éxito inesperado, con solo nueve millones de dólares de presupuesto, logró recaudar ochenta y dos millones, logrando un ganancia importante para una película de tan bajo costo. Apuntando a generar terror a través de cámaras fijas, estruendosos golpes en las paredes y una invasión a la intimidad en el medio de la nada por parte de seres cuyas de siniestras intenciones. El éxito le valió una segunda parte a la que le cuesta encontrar el factor sorpresa que generó su antecesora.

El director volvió al ruedo en el 2016 con otra angustiante historia de lucha contra demonios personales en The Monster, sobre una madre en plena recuperación de alcoholismo que queda encerrada en su auto junto a su hija adolescente, en medio de un bosque, asediadas por un horrible monstruo. Bryan volvió a demostrar un manejo notable de la intriga y el suspenso, con una habilidad de generar pánico sin recurrir a la violencia ni a escenas sangrientas. Parece que, en su intención de recorrer todos los subgéneros del cine de terror, esta vez el director decide dejar de lado los asesinos enmascarados, los payasos siniestros (su otra película es Mockinbird no es muy recomendable) y los monstruos asesinos, para volcarse a omnipresentes presencias diabólicas.

The Dark and The Wicked es su nueva producción, la cual fue presentada en el Festival de Cine Fantástico de Cataluña. Esta vez sigue los pasos de dos hermanos, Louise (Marin Ireland) y Michael (Michael Abott Jr.), quienes regresan a la granja de su familia para esperar la inevitable muerte de su padre. Lo que parece ser un lento proceso de duelo del progenitor irá adquiriendo tonos aterradores a raíz de los extraños comportamientos de su madre. En un principio parece ser un ritual ancestral relacionado con la pérdida y el recuerdo acaba convirtiéndose en algo muy distinto. 

El paisaje rural de Texas, alejado de todo el estruendoso ruido de las grandes urbes es el lugar propicio elegido por Bryan para meternos en la profundidades del dolor por la pérdida, el recuerdo, la soledad y la culpa. Ambos hermanos notan una presencia demoníaca en el ambiente pero, a pesar de las advertencias de su madre padre para que se vayan, el remordimiento de dejarlos a sus padres en soledad es más fuerte que ellos, aunque cuenten con la ayuda de una enfermera extremadamente religiosa. Así deberán enfrentarse no solo a un terror omnipresente, sino a sus propios demonios.

Contado a través de siete días, va creciendo en tensión a medida que los días avanzan y la presencia satánica se va metiendo más y más en la vida de los hermanos. A plena luz del día, recuerda de MIdsommar, pero, a diferencia de esta, no se reduce a una colección de sensaciones violentas y efímeras. Se potencia manifiesta cuando deja atrás esa idea superficial del género de terror y lo supera. En este caso estamos ante un film que no tiene como objetivo sólo asustar, aunque lo hace como pocas películas de los últimos tiempos.

Con una fotografía bellísima de atardeceres rurales, colores lavados y sombras marcadas, el director construye plano a plano un clima opresivo y fatídico, sobredimensionado en la estupenda actuación de Masie Ireland. De alguna forma, The Dark and The Wicked entra en la categoría de films como The Witch, películas donde el horror se va cocinando a fuego lento, lo cual puede ahuyentar a quienes prefieren sobresaltos más inmediatos. Acá el factor miedo no se puede medir en litros de sangre derramada (aunque los hay)o monstruos deformes porque surge de un lugar espiritual y simbólico. Eso la hace mucho más aterradora y perturbadora para el espectador.

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