The Nest de Sean Durkin. Crítica.

Presentada en el último Festival Sundance 2020, se estrenó online la película inglesa protagonizada por Jude Law y Carrie Coon.

Carrie Coon y Jude Law se lucen en el nuevo film de Sean Durkin

Nueve años después de la sorprendente Martha Marcy May Marlene, Sean Durkin vuelve a dirigir. Mientras en el anterior film abordaba el drama psicologico de una joven atormentada por las secuelas de una secta y trata de recomponer su vida junto a su hermana y su cuñado. Los cambios de vida y sus consecuencias es nuevamente la temática que el director aborda en su nuevo film.

El film está ambientado en los años 80, Rory (Jude Law) y Allison (Carrie Coon) viven felices junto a la hija de ella y el hijo de ambos en una casa en las afueras de Nueva York. El es un exitoso empresario que cuenta con tiempo libre suficiente para dedicarse a las responsabilidades paternas, ella profesora hípica que trabaja para un establo ajeno. Todo cambia cuando a Rory le llega una oportunidad laboral en Londres, que a ella le aseguraría poder tener su propio emprendimiento. Apostando al nuevo proyecto, toda la familia cruza el océano para comenzar su nueva vida en una gigante mansión londinense pero las cosas no funcionan como esperaban y lo que parecía una nueva vida feliz se transformará en una arriesgada experiencia que los conducirá por oscuros caminos.

Rory verá que su rol en la empresa no da los frutos económicos necesarios para mantener el estilo de vida que aspiraban y las cosas se empiezan a complicar. El establo que Allison soñaba no puede ser terminado, encima, el caballo que compra para las clases tiene una enfermedad y muere. Los hijos no logran adaptarse al estilo de vida londinense, cada uno por su lado sufre en soledad. El padre buscando de manera desesperada la empresa puede invertir, la hija volcándose al alcohol y las drogas con un grupo de amigos del pueblo, el hijo vagando en soledad por la tenebrosa mansión, donde deberá afrontar los temores propios de la infancia y Allison lidiando con su arrepentimiento por la equivocada decisión de cambiar de vida.

El director indaga en las problemáticas familiares de forma lenta pero muy introspectiva y detallada. Solo la música de lo cotidiano aporta el sonido y nos introduce en un universo las complejidades del matrimonio que pocas veces es tratado en el cine: finanzas, educación, encontrar el equilibrio adecuado entre el trabajo y la vida. Alrededor de esas minucias, que no son tan mínimas en la sociedad actual, el film se hace fuerte en lo actoral. Desde el primer instante, cuando transmite un clima de armonía familiar, sobre todo entre la pareja, hasta el colapso de los minutos finales, Jude Law compone un esposo ansioso e inquieto, hasta caprichoso, de manera impecable. Pero su labor se ve eclipsada por la maravillosa Carrie Coon (quienes estén familiarizado con The Leftovers de HBO y su increíble Nora Durst sabrán de que hablo). Solo con primeros planos de su rostro las emociones se hacen presente y cuando las secuencias requieren un trabajo más físico también se vuelve fascinante sin necesidad de ningún diálogo.

Sean Durkin vuelve a sorprendernos con un drama cotidiano, muy cercano a cualquier familia. Un film sobre las decisiones y los conflictos familiares que no requiere de golpes bajos y golpes de efectos para generar impacto, pero que logra un minucioso y profundo estudio de los juegos mentales del matrimonio, los malentendidos culturales y las expectativas sociales sofocantes.

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