Undine de Christian Petzold. Review.

Luego de presentarse en el Festival de CIne Alemán, llega a los cines la última película del director de Transit y Ave Fénix.

Aparte de Werner Herzog, Christian Petzold es el cineasta alemán contemporáneo más convincente. Sus películas se centran en narrativas centradas en mujeres, amor impregnado de misterio en medio de la agitación política. Con Undine, Petzold mantiene esos elementos mientras agrega realismo mágico, acompañado por la íntima cinematografía, realizada por Hans Fromm, su colaborador habitual pero disparado majestuosamente por las calles de Berlín. 

Al igual que Transit, su anterior película, Paula Beer es la protagonista. Esta vez interpreta a Undine, una historiadora que da conferencias sobre la historia del desarrollo urbano de Berlín. Un día se le acerca Christoph (Franz Rogowski), un buzo industrial que acababa de asistir a una de sus charlas y la invita a tomar un café. Pero lo que el no sabe es que ella acaba de romper con Johannes (Jacob Matschenz) y no es receptiva. Pero cuando Christoph se gira para irse, choca contra una pecera, esta se rompe y los cubre a ambos con agua y vidrios rotos. No es un encuentro estándar, pero parece tener un efecto en ellos que hará crecer un apasionado romance comience a nacer entre ellos.

Undine ofrece un concepto intrigante con una afinidad especial con el agua y los seres míticos en el orden de ninfas, nereidas y sirenas. La película gira en torno a estos tópicos, pintándolos con el telón de fondo del Berlín actual.  Con sutiles alusiones a sus leyendas, al menos durante la primera hora, la película se desarrolla más como un drama de relación cuando Undine salta de la agonía final de una relación directamente a otra con un buceador submarino enamorado. El único indicio de algo inusual al principio es la amenaza que Undine le hace a Johannes, cuando este rompe con ella. Sin embargo, los elementos del drama y del romance de la trama impulsan las cosas con mucha dinámica, en gran parte gracias a la hipnótica actuación de Beer, como una mujer vulnerable y nerviosa. Sumado a la apasionada conexión que construye con Christoph a medida que se conocen y el la sumerge a ella en su mundo submarino (o eso cree él), mientras aprende de su devoción pura y entusiasta por sus conferencias sobre la arquitectura de Berlín.

Pero Undine tiene límites claros, y las posibilidades maduras e imaginativas sugeridas por sus vínculos mitológicos no se explotan en plenitud. Para bien (o para mal, según el gusto del espectador), es lo que la separa de films como The Shape of Water y evitan que se transforme en una fábula de fantasía, por lo que termina entregando un drama romántico poético, con simbolismos relacionados con el urbanismo de la ciudad de Berlín y muchos componentes realistas, cuyos puntos fuertes residen en los momentos personales bien observados y escritos entre Undine y sus amantes, así como en su fuerte elenco principal y su intensa paleta de colores.

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