Unhinged de Derrick Borte. Crítica.

Uno de los estrenos que se pueden ver on line es la nueva película protagonizada por Russel Crowe como un salvaje ciudadano que busca vengarse de un tonto incidente vial.

Caren Pictorius sufre la violencia de un loquito al volante.

¿Cuántas veces hemos escuchado en los noticieros titulares sobre enfrentamientos por incidentes viales y consecuentes víctimas? Mucha gente se sube al auto y parece que dentro del rodado se transforma en un ser irracional, capaz de insultar o bajarse a pelear con el otro por una mala maniobra, como si quienes estuviesen sentado al volante no fuesen humanos que puedan tener errores. Gente que, ocultos en la protección que da la carrocería de un auto, se sienten poderosos y despliegan todo su arsenal violento, que como peatón no reaccionarían de la misma manera. Esta catarsis vial e informe de situación psicológica del tránsito es la premisa principal de Unhinged.

Todo comienza con un violento suceso, un hombre (Russel Crowe), de quien nunca conoceremos su nombre, por eso le diremos «el hombre», desciende de una camioneta con un martillo y un bidón de conmustible. Arremete contra la puerta de una casa, ingresa a la misma y someta a martillazos en la cabeza a sus dos ocupantes para luego prender fuego la casa. Luego sale con total tranquilidad, se sube a la camioneta y huye del lugar. Acto seguido vemos Rachel (Caren Pictorius), una mujer que vive con su hijo, su hermano menor y la novia de este. Está durmiendo en un sillón cuando el llamado de Andy (Jimmi Simpson), su abogado y amigo personal la llama para avisarle de una presentación de su ex esposo en el juicio de divorcio. Su hijo, Kyle (Gabriel Bateman) la espera para que la madre lo lleve al colegio, al que ya está llegando tarde. El tránsito es un caos, no hay caminos rápidos, con lo cual el apuro por llega a destino se ve imposible, encima pierde su clienta por su impuntualidad. ¿Qué podría empeorar el día para Rachel? En medio de todo ese tránsito, luego de encontrar un camino rápido se topa con «el hombre» con quien tiene un pequeño intercambio de palabras que derivará en una violenta e inesperada persecución por las calles de la ciudad.

Haciendo foco en la violencia vial (muchas veces escucharemos una voz de noticiero informando el aumento de víctimas viales, a veces en exceso), el film se transforma en un espiral de violencia exacerbada que rozará el gore. Con estas formas, que pueden resultar criticables ya puede llegar a desdibujar la premisa del film , intenta recoger conceptos de crítica social al estilo de vida de las grandes ciudades de películas como Día de Furia de Joel Schumacher, con la acción y el suspenso de Duel de Steven Spielberg, con la diferencia que el rostro del asesino al volante lo vemos desde un primer momento.

La película gana en suspenso a medida que el relato avanza y construye de manera interesante los estereotipos de los personajes principales. La mujer, la víctima, con un Volvo familiar y «el Hombre» con la rudeza de una pick up cuatro por cuatro marca Ford. Así el perfil de cada uno de los personajes queda delineados a partir de los rodados, protagonistas excluyentes del film.

Las actuaciones de los dos van a tono con relato. Cada uno compone su personaje de manera eficaz, principalmente Caren Pistorius, como una mujer que lucha con encausar su vida en medio de un traumático divorcio (quienes hayan pasado por eso sabrán el desgaste mental que implica), encima con un hijo casi adolescente y con una madre senil. Toda la violencia exacerbada de la película, se ve potenciada en el aspecto rudo y la brutalidad de Russell Crowe, similar a otros roles de él como el policía de L. A. Confidential o el detective de The Nice Guys de Shane Black. Una de esas actuaciones que los seguidores del actor esperan que compogan, quienes seguramente no saldrán defraudados.

Jugando con la repetida fórmula del gato y el ratón, Unhinged es tensa y esconde muchas formas de violencias. La explícita, representa en «el hombre» y otra que se encuentra oculta bajo los estilos de vidas de las urbes; amontonados y siempre apurados, con el reloj sobre nuestras espaldas como una espada de Damocles. Un film donde lo que no esperas que suceda, sucede; y que nos obliga a pensar nuevamente el viejo lema «cuidado en la calle con el auto, que hay mucho loco suelto».

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