Verity: La sombra del engaño: cuando el thriller se vuelve melodrama

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Este jueves se estrena en cines la adaptación cinematográfica de la novela de Collen Hoover protagonizada por Dakota Johnson y Anne Hathaway.

Las novelas de Colleen Hoover encontraron en los últimos años un lugar particular dentro de la ficción popular: historias donde el romance, el deseo, los vínculos tóxicos, las traiciones y los secretos conviven con estructuras cercanas al thriller. Verity: La sombra del engaño toma justamente esos elementos y los lleva al cine bajo la dirección de Michael Showalter, con guiÓn de Nick Antosca, para construir un relato de misterio, obsesión y engaños que sabe bastante bien qué tipo de película quiere ser.

La historia comienza cuando Lowen Ashleigh (Dakota Johnson), una escritora que todavía intenta hacerse un lugar y que atraviesa dificultades económicas, recibe una propuesta inesperada. Jeremy Crawford (Josh Hartnett), marido de la exitosa escritora Verity Crawford (Anne Hathaway), la contrata para continuar la famosa saga literaria de su esposa, quien quedó incapacitada después de un accidente. Lowen se instala entonces en la casa familiar para revisar el material necesario para continuar los libros.

Pero lo que encuentra allí cambia completamente las reglas del juego. Entre los papeles de Verity aparece un manuscrito autobiográfico que revela una mujer muy diferente de la figura pública que conocían sus lectores. Celos, resentimiento, obsesiones y una relación cada vez más perturbadora con Jeremy comienzan a dibujar el retrato de alguien capaz de llevar sus emociones hasta lugares bastante siniestros. Y, a partir de ahí, aparece la pregunta fundamental: ¿cuánto de lo que Lowen está leyendo es verdad y cuánto forma parte de una ficción creada por Verity?

Ese juego entre realidad y ficción es probablemente lo más atractivo de la película. El manuscrito funciona como una bomba de tiempo que modifica nuestra percepción de los personajes y permite que la película vaya construyendo sus vueltas de tuerca. A eso se suma la tensión sexual entre Lowen y Jeremy, que aparece desde el comienzo y que termina convirtiéndose en otro elemento de manipulación dentro de esta particular convivencia. Showalter entiende que acá el deseo también es una herramienta narrativa.

El problema es que no todas las piezas encajan con la misma precisión. Hay situaciones que funcionan dentro del código del thriller, mientras que otras necesitan de demasiadas coincidencias o decisiones de los personajes para que la historia pueda llegar al siguiente giro. La aparición del manuscrito, algunas revelaciones y especialmente determinadas resoluciones terminan siendo un poco forzadas, como si el guion necesitara empujar la historia hacia el próximo impacto aunque para eso tenga que sacrificar algo de credibilidad.

Y ahí aparece también uno de los elementos más interesantes de Verity: la maternidad. La muerte de Harper, la hija de la familia, atraviesa buena parte del relato y permite que el film hable de los celos, del deseo de ser amado, de la obsesión y de hasta dónde puede llegar alguien cuando siente que está perdiendo el lugar que ocupa dentro de su propia familia. También hay una interesante reflexión alrededor de la escritura: qué significa escribir sobre los demás, cuánto puede esconder un escritor detrás de una ficción y dónde termina la imaginación y comienza la verdad.

Anne Hathaway tiene probablemente el personaje más jugoso. Verity está físicamente incapacitada, pero a través de los flashbacks y de aquello que conocemos mediante sus escritos, la película consigue que siga siendo una presencia constante, incluso cuando permanece prácticamente inmóvil. Hathaway aprovecha muy bien esa contradicción entre el cuerpo que vemos y la personalidad que vamos descubriendo. Dakota Johnson, en cambio, funciona como la puerta de entrada del espectador a ese universo de secretos, mientras que Josh Hartnett completa el triángulo alrededor del cual gira buena parte de la tensión.

También es cierto que Verity parece formar parte de un momento en el que este tipo de thriller literario, melodramático y cargado de secretos vuelve a encontrar un espacio en el cine. Después de adaptaciones como La empleada, el género parece recuperar cierta presencia: historias construidas alrededor de mujeres, relaciones aparentemente perfectas, casas donde todos esconden algo y personajes que nunca terminan de ser quienes dicen ser.

No leí la novela de Colleen Hoover, por lo que mi análisis parte exclusivamente de la película y no pretende juzgar qué tan fiel es la adaptación. Como thriller light, Verity: La sombra del engaño funciona. Tiene misterio, deseo, secretos, algunas buenas vueltas de tuerca y una Anne Hathaway interpretando un personaje bastante retorcido. No siempre consigue que todas sus decisiones resulten creíbles y algunas de sus revelaciones llegan con un poco de fórceps, pero sabe mantener la curiosidad hasta el final.

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