Willy´s Wonderland de Kevin Lewis. Crítica.

Se suma al catálogo de Paramount+ la película donde el gran Nicolas Cage deberá enfrentarse a unos siniestros animatronics asesinos.

Nicolas Cage, sus anteojos espejados y su barba perfectamente delineada se mete en un parque de diversiones para luchas contra robots asesino.

A esta altura de su carrera, Nicolas Cage es inimputable. Un actor que fue capaz de deslumbrarnos en películas como Vampire´s Kiss, Leaving las Vegas, 8 Mm, Adaptation o Face/off, entre tantas otras, hoy se encuentra abocado a producciones bizarras, donde puede desplegar su arsenal de morisquetas, de miradas y de exagerados movimientos corporales. Podría hacer un repaso de sus últimas producciones para darnos cuenta que pocas valen la pena ver, pero seamos realistas, la sola presencia del sobrino de Francis Ford Coppola nos atrae. Por eso cada film que protagoniza es un evento que no queremos perdernos, algo similar a lo que sucede con Adam Sandler. Aunque, de vez en cuando, salen algunas obras maravillosas, como sucedió en el 2018 con la lisérgica Mandy, donde todo el arsenal actoral de Nic es puesto al servicio de una extraña historia de venganza que recuerda al mejor cine clase B de los ochenta. Sin entrar en el terreno de las comparaciones de aquella genialidad de Panos Cosmatos, Willy´s Wonderland puede ser otra de esas excepciones.

Todo comienza con «el conserje» (así figura en los créditos el personaje de Nicolas Cage) corriendo a toda velocidad a bordo de un Camaro negro por unas desoladas rutas de Hayesville. La rauda marcha se acaba cuando, a raíz de una trampa de clavos, las cuatros cubiertas del auto se revientan. Asistido por una grúa del pueblo es trasladado a un taller cercano donde Tex Mocaddo, el dueño de un parque de diversiones abandonado llamado Willy´s Wonderland le ofrece hacerse cargo del costo del arreglo (1000 dólares) a cambio de una limpieza total del establecimiento para su reapertura. Pero lo que no sabe Nic, es que en realidad forma parte de una trampa mortal, donde tendrá que pasar la noche luchando contra unos siniestros animatronics gigantes para salvar su vida.

Para empezar a analizar la película, primero debemos hablar del protagonista. Sin decir una palabra durante todo el film (el «disfruto de los hombres de pocas palabras» del trailer nos anuncia como será el personaje), logra que cada escena donde está presente sea un disfrute permanente. Miradas recias, gestos de desprecio y violentos ataques de ira hacia los animatronics, le proporcionan a su presencia un magnetismo asombroso. Pero entre pelea y pelea, su reloj suena indicándole que debe tomarse un descanso para recargar pilas. Así lo veremos jugando y bailando frente a un viejo pinball inspirado en el parque mientras bebe su lata bebida energética marca Punch, como si fuese una especie de espinaca para Popeye, que le da poderes para volver al ruedo. Esa es toda la actuación de el, como una especie de loop que no queremos que termine más.

La otra estrella son los animatronics, inspirados en el clásico video juego de supervivencia Five Night at Freddy´s, aunque para nosotros los argentinos nostálgicos de más de cuarenta preferimos encontrar en los muñecos asesinos similitudes con el clásico infantil de fines de los 70, Margarito Tereré (incluso el cocodrilo tiene un gorrito similar). Verlo a Nic moler a palos con un trapeador a un ñandu gigante, masacrar a piñas a una comadreja gigante, abrir la mandíbula de un lagarto robot como King Kong a los Tiranosaurios Rex, reventar la cabeza de un gorila contra un migitorio y a un hada siniestra que recuerda a Pin-up Girl de The Strangers, es adictivo y aterrador, lo que hace que en el final lamentemos que solo sean ocho los monstruos asesinos.

La música es otro de los componentes que nos quedará repiqueteando en la cabeza. Compuesta por Émoi, el It´s your birthday con los que los animatronics comienzan la cacería asesina se nos pegará durante horas, aún días después de ver la película, a lo que le sumamos en el final, el clásico Freebird de Linyrd Skynird, ya utilizado con el mismo fin en The Devil’s Rejects de Rob Zombie.

La historia de los jóvenes adolescentes que quieren quemar el lugar y ayudar al conserje, poco aporta. Solo están ahí para sumar asesinatos y escenas gore. En ese plano solo se destaca la presencia de Emily Tosta, Lily, la rebelde hija de la comisaria del pueblo, cuyo pasado develaremos en el final. Con frases que recuerdan a Rorscharch en Watchmen («No está encerrado con ellos, ellos están encerrados con él») y una actitud rebelde que hace que se destaque por sobre los infortunadas víctimas de los animatronics.

Pequeños guiños de otros clásicos del género como Chucky o Alien, el inevitable recuerdo del capítulo de Los Simpsons en el parque temático de Tom y Daly y una buena puesta en escena del siniestro parque, hacen de Willy´s Wonderland una montaña rusa llena de atracciones hermosas y delirantes. Un film desconcertante, en donde debemos saber que lo que estamos viendo no es para tomarlo en serio pero que gracias a la presencia de Nicolas Cage jugando pinball y reventando animales electrónicos hacen que se convierta en un producto empalagosamente entretenido.

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