Yo, Narciso: cuando la comedia le gana la pulseada al narcisismo

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Este jueves se estrena en cines la nueva película de Adrián Suar, protagonizada por el y Natalia Oreiro.

Adrián Suar había dejado la vara alta con Mazel Tov. Después de una primera incursión como director con 30 días con mi ex, protagonizada junto a Pilar Gamboa, su segunda película había mostrado un crecimiento importante: una película tierna, emotiva y profunda alrededor del duelo de una familia judía y de todas las tensiones que aparecían entre esos hermanos después de la muerte del padre. Allí también se destacaba Fernán Mirás como ese hermano mayor que sostenía, a los tumbos, el negocio familiar mientras intentaba que el personaje de Suar pudiera cumplir su sueño de triunfar en el exterior. Mazel Tov significó, además, un paso adelante para Suar detrás de cámara y dejó la expectativa sobre qué camino tomaría en su siguiente película.

Yo, Narciso es su tercera película como director, nuevamente acompañado por Pablo Solarz en la escritura del guion. La historia sigue a Rocío Flores (Natalia Oreiro), una profesora de Ciencias Sociales que, dentro de su cátedra, decide realizar un trabajo sobre el narcisismo. El objeto de estudio ideal será Máximo Rey (Adrián Suar), una eminencia de la cirugía estética que ama verse en el espejo, un hombre separado y padre de una hija adolescente.

Bajo el seudónimo de Miranda, la socióloga se hará pasar por una paciente que intenta realizarse algunos retoques en su imagen. Lo que comienza como un simple estudio sobre una determinada actitud irá complicándose cuando el objeto de estudio se transforme en una relación, sobre todo por el interés de Máximo, un eterno conquistador de mujeres, hacia ella. El detalle es que Rocío es lesbiana y está casada con Carla (Julieta Zylberberg), una organizadora de eventos.

Apelando a los recursos conocidos de la comedia propios de Adrián Suar, la película queda atrapada en una disputa entre explorar la condición narcisista del ser humano o volcarse directamente hacia la comedia de enredos. Y es esta segunda opción la que termina imponiéndose, dejando bastante de lado la primera. En ese terreno encuentra algunos momentos divertidos, aunque en otros las situaciones parecen demasiado forzadas. En el medio aparecen cameos de figuras conocidas y situaciones que rozan el absurdo, como una cena familiar orquestada por Moria Casán en su rol de madre de Máximo, junto a sus tres hermanas, o la aparición de Andy Chango como el novio consumidor de cocaína que va al baño cada cinco minutos.

Adrián Suar compone a su clásico personaje intenso y nervioso, aunque esta vez mucho más preocupado por su estética y su imagen. En ese plano, la película suele caer en ciertos estereotipos propios del cine canchero de los 80: el hombre galán, conquistador empedernido, y la mujer convertida en su objeto de conquista. Una mirada que la película parece utilizar como recurso humorístico, pero que por momentos termina resultando bastante anticuada.

Los problemas se multiplican cuando descubrimos que una de las alumnas de Rocío es la hija de Máximo (Sofi Morandi), lo que aporta un condimento extra a los entretelones propios de esta clase de comedia. Sin embargo, el conflicto tampoco termina de encontrar demasiado vuelo.

Por lo demás, no mucho más. Apenas algunas divertidas intervenciones de Camila Peralta como dos hermanas traumatizadas por su vínculo con Máximo, además de Mariano Saborido como el amigo gay que se hace pasar por el novio de Miranda, uno de los personajes que mejor aprovecha el absurdo de la situación.

La vara había quedado alta y Yo, Narciso no está a la altura de las expectativas que había generado Adrián Suar como director. Es apenas una liviana exploración sobre el narcisismo en tono de comedia de enredos, con situaciones que por momentos se sienten demasiado forzadas y que terminan apoyándose principalmente en el carisma de Natalia Oreiro, algunas intervenciones secundarias y, para quienes disfruten de ese registro, en el tono canchero y varonil que adopta Suar como actor. Después de Mazel Tov, esperaba un nuevo paso adelante. Yo Narciso, en cambio, parece retroceder unos cuantos casilleros.

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