Este jueves se estrenó la nueva película del director de John Q, Diario de una pasión y Alpha Dog, entre otras.
Nick Cassavetes regresa al cine romántico con Almas Marcadas, una historia que sigue todos los tropos del género sin desviarse un centímetro de la fórmula. Basada en una saga juvenil, la película se sumerge en el clásico relato del chico rebelde, mujeriego y atormentado que se enamora de su mejor amiga rica y virginal.
Rule (Chase Stokes) es un tatuador talentoso, reservado y misterioso, pero también el objeto de deseo de todas las chicas de la discoteca. Su vida está marcada por la tragedia: perdió a su hermano gemelo en un accidente automovilístico mientras él manejaba, y desde entonces, la culpa lo persigue. Entre noches de tequila y encuentros fugaces con mujeres que parecen salidas de un videoclip de los ‘80, Rule lidia con su dolor y su fama de chico malo.
Shaw (Sidney Taylor), en cambio, es todo lo opuesto: dulce, delicada y con un amor platónico por Rule que arrastra desde la infancia. Su vida no es perfecta, a pesar de la riqueza de su familia. Su madre, una socialité arribista, sueña con verla casada con su exnovio millonario, mientras Shaw intenta descifrar si arriesgar su amistad con Rule vale la pena.

El guion no busca innovar. Cada giro de la historia está sacado del manual del cine romántico adolescente: traumas del pasado, conflictos familiares, frases de “amor imposible” y escenas de fiesta con luces de neón que parecen una versión extendida de una vieja publicidad de Colbert Noir. Los personajes se pasean por la pantalla con cuerpos esculpidos y estilismos dignos de una producción de Cris Morena, en un universo donde nadie parece existir fuera de la estética perfectamente calculada.
Si hay algo rescatable, es la química entre los protagonistas y el carisma de Sidney Taylor, quien logra darle algo de vida a su personaje. Pero más allá de eso, Almas Marcadas se siente superficial y vacía, más preocupada por su look que por construir una historia con peso emocional. Para los preadolescentes seguidores de la saga de libros, puede ser un placer culposo. Para el resto, solo una sucesión de clichés sin demasiado que ofrecer.