Buena Suerte, Leo Grande de Sophie Hyde.

Se estrena en cines argentinos la comedia protagoniza por Emma Thompson y Daryl McCormack que explora el sexo y los deseos de una mujer adulta mayor.

Más allá de la revolución sexual que tuvo lugar en los años 60, no fue hasta los últimos años que la noción de «sexo positivo» cobró fuerza. El positivismo sexual consiste en no hacer juicios, ser honesto y estar informado, básicamente argumenta que la llamada vergüenza de las trabajadoras sexuales es misógina y que las mujeres son dueñas de sus propios cuerpos, su propia sexualidad y su propia búsqueda del placer sin juicio.

Este es uno de los tópicos que aborda Buena Suerte, Leo Grande de Sophie Hyde, donde Nancy (Emma Thompson), una profesora de teología de escuela secundaria, viuda y conservadora que ve a sus jóvenes pupilas con faldas cada vez más cortas y teniendo sexo sin vergüenza. Su primer instinto es condenar a esta generación por su libertad sexual pero en secreto, está celosa. Por eso decide tomar el asunto en sus propias manos contratando a un trabajador sexual masculino. Lo elige on line, en base a su apariencia; y ha conseguido una habitación de hotel para el encuentro. 

Cuando llega Leo Grande (Daryl McCormack), es más guapo de lo que pensaba; es suave y confiado pero también sabe lo que está haciendo, dentro y fuera de la cama. En las primeras escenas, vemos a Nancy como se enoja, divaga, se inquieta e intenta, varias veces, despedir a Leo. Pero Leo es paciente, reconfortante y sabio, le asegura que ha tenido sexo con mujeres mayores, y que le gusta, que no lo siente como explotación, es su trabajo; por eso la cita se convierte más en una sesión de terapia. Sobre todo cuando Nancy le advierte a Leo que nunca antes había tenido un orgasmo y que no espera tener uno ahora.  

Daryl McCormack y Emma Thompson protagonizan Buena Suerte, Leo Grande.

El film desarrolla casi toda la acción dentro de la habitación del hotel con una puesta en escena casi teatral que nos permite explorar a ambos personajes, con sus conflictos, deseos y penurias. McCormack y Thompson demuestran química y naturalidad desde el inicio, que le irá agregando capas adicionales cuando veamos cierta vulnerabilidad en Leo y lleguemos a entender cómo llegó a ser el trabajador sexual de ensueño que vemos ante nosotros. Pero que, sobre todas las cosas, permitirá que la dinámica de poder vaya pasando de manos y no solo sirva para entender a la mansa Nancy con sus conflictos, sino a Leo y el vínculo edípico limítrofe que comparte con la mujer mayor.

De esta manera, Buena Suerte, Leo Grande es un sabio estudio de personajes definida por mucho más que el potencial cómico de la relación entre Nancy y Leo Grande. Es un film que se nutre del tire y afloje de sus conversaciones para reflejar tensiones tácitas que ayudan a elevar a una película divertida y franca en un producto superior, que reflexiona sobre la liberación sexual femenina, los prejuicios y los mandatos sociales.

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