[Reseña] Tren Bala de David Leitch.

Llega a los cines argentinos, la película de acción del director de Atomic Blonde y Deadpool, protagonizada por Brad Pitt.

Tren Bala (Bullet Train, Estados Unidos/2022) Dirección: David Leitch, Reparto: Brad Pitt, Joey King, Aaron Taylor-Johnson, Brian Tyree Henry, Andrew Koji, Hiroyuki Sanada, Michael Shannon, Sandra Bullock, Zazie Beetz, Logan Lerman, Masi Oka, Miraj Grbic, Bad Bunny, Johanna Watts, Pasha D. Lychnikoff, Guion: Zak Olkewicz. Novela: «Maria Beetle» de Kotaro Isaka, Música: Dominic Lewis, Fotografía: Jonathan Sela. Distribuidora: Sony Pictures Entertainment (SPE). Apta para mayores de 16 años.

Luego de una larga carrera como doble de riesgo (De Brad Pitt y Jean Claude Van Damme, entre otros), David Leitch se abocó a la dirección de películas de acción. Perteneciente a una nueva ola de directores del género junto a su compañero Chad Stahelski (John Wick), Tim Miller (Deadpool) y Joseph Kosinski (Top Gun: Maverick), irrumpió con su ópera prima Atomic Blonde, continuó con la secuela de Deadpool y con Fast & Furious Presents: Hobbs & Shaw, lo que marca su ascendente carrera dentro del género.

Esta vez vuelve a trabajar con Brad Pitt, quien interpreta a un peligroso hombre, un asesino a sueldo apodado Ladybug. En apariencia, esta vez tiene una misión simple: abordar el tren bala en Tokio con destino a Kioto, recorrer sus 16 vagones (diez económicos, seis de primera clase), encontrar un maletín específico y bajarse en la siguiente parada, lo que debe hacer rápidamente porque el tren solo se detiene un minuto en cada estación. Ladybug está trabajando para regresar a la vida criminal, pero con una perspectiva mejorada, que busca solucionar las cosas de manera más tranquila, a través del diálogo, y en toda la película pasa intentando dar consejos de autoayuda.

Desafortunadamente, él no es el único en el tren en una misión. En uno de sus vagones se encuentran Lemon ( Brian Tyree Henry) y Tangerine (Aaron Taylor-Johnson), que viajan con el hijo del jefe de la mafia japonesa, al que acaban de rescatar; otra asesina a sueldo conocido conocida como Hornet (Zazie Beetz); Kimura (Andrew Koji), quien está tratando de encontrar a la persona que empujó a su hijo de una azotea; Prince (Joey King), un joven otaku que tiene su propio plan malvado; y The Wolf (Bad Bunny), un soldado de la mafia que quiere vengar el asesinato de su esposa. Ah! También hay una serpiente letalmente venenosa. Todos se encontrarán en el tren bala japonés con destino a Kioto, sin percatarse que sus tareas individuales están entrelazadas.

Brad Pitt stars in Bullet Train.

Más allá de estar acompañado por un elenco destacado, como era de esperar, la película es de Pitt, quien logra mostrar ese encanto tonto que sabe utilizar en este tipo de películas. Aquí lo vemos como un tipo no demasiado inteligente, tratando de pensar en cómo salir de una mala situación. Lo acompañan Joey King (The Kissing Booth), quien esta vez sale del papel adolescente para vestirse de niña inocente malvada al estilo Gogo Yubari en Kill Bill. Mientras Brian Tyree Henry le aporta el carisma demostrado en Atlanta con Paper Boi. Pero quien se roba escenas es Aaron Taylor-Johnson (Kick-Ass, Nocturnal Animals) quien logra una química especial con Pitt y Henry que arrojan los mejores momentos de la película.

Las secuencias de lucha tienen la maniática energía a la que nos tiene acostumbrados el director, filmado con una estilización formal que remite al cine coreográfico de los maestros asiáticos de los años 90 de John Woo o Tsui Hark, combinando la violencia con secuencias de humor negro, cámara lenta y un montaje acelerado. Así salen escenas como la del «vagón silencioso», un combate cuerpo a cuerpo ingeniosa donde Pitt y Henry tratan desesperadamente de mantener para ellos solos, con el uso de accesorios como armamento improvisado; o una sangrienta batalla de con sables samurais dentro del tren, donde los luchadores terminan arrasando con todo lo que se cruza en el camino.

Aunque no tiene momentos sorprendentes como el plano secuencia de Atomic Blonde o el inicio de Deadpool 2, Tren Bala es capaz de entretener durante casi dos horas merced a un ritmo que nunca se detiene, las constantes novedades y variaciones alrededor de la trama central y un reparto carismático. Esta vez el director se acerca más al cine de Guy Ritchie o Quentin Tarantino (con este último, salvando las diferencias), lo que permite a los actores lucirse y no quedar opacados por la espectacularidad de escenas de acción. Si a eso le sumamos una buena banda sonora, divertidos cameos sorpresas y chistes con doble sentido terminan por conformar un «blockbuster» que cumple con creces lo que se propone.

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