Descuida, Yo Te Cuido de J. Blakeson. Crítica.

Se estrenó en Netflix la polémica película que sigue las peripecias de una siniestra estafadora de ancianos.

Peter Diklange y Rosemund Pike se sacan chispas en el nuevo estreno de Netflix del fin de semana,

Antes que todo quiero aclarar algo, soy de los que sigue a Rosamund Pike desde «Cemento» (termino que usamos los de más de cuarenta cuando seguimos a alguien desde sus inicios). Desde su primera aparición como la villana Miranda Frost en James Bond Die Another Day (la mejor de 007 del Siglo XXI, pero creo que es por ella) hasta la fantástica interpretación de Ammy Elliott en Gone Girl de David Fincher, todas sus interpretaciones fueron increibles. Cuando Netflix anunció el estreno de I Care a Lot, protagonizada por ella y uno analizaba su temática, o hacia donde apuntaba el personaje de Rosemund, nos entusiasmamos.

Rosamund interpreta a Marla Grayson, una inescrupulosa mujer que se dedica a la tutela de emergencias de ancianos. Su negocio es perfecto, le paga a una doctora para que encuentre pacientes ancianos a quienes pueda solicitar órdenes, les consigue un hermoso geriátrico con todas las comodidades y lujos, e inmediatamente comienza a liquidar sus activos para pagar los costos del lugar, los medicamentos y, naturalmente, sus tarifas. Si un miembro de la familia se queja, ya no se le permitirá visitar a su ser querido. Junto con su asistente y amante, Fran, (Eiza González), sostienen un entramado perfecto de estafas a la tercera edad y al sistema. Todo funciona perfecto hasta que conocen a Jennifer Peterson (Dianne West), una dulce, solitario y acaudalada anciana, sin hijos ni parientes que puedan reclamar parte de su patrimonio, la clienta perfecta para Marla y Fran.

Casi sin oposición, logran hacerse de la tutela de emergencia de Jenniffer y liquidan sus bienes en cuestión de días. Pero al encontrar diamantes sin seguro en una caja de seguridad de banco se darán cuenta que Jennifer puede no ser quien parece. Detrás de ella está Roman Lunyov (Peter Dinklage), un exjefe de la mafia rusa de Cleveland, quien no estará contento cuando desaparezca su madre y los diamantes. A partir de ahí, nacerá una encarnizada lucha entre delincuentes y estafadores con mucha comedia negra y mucha pero mucha polémica.

Es difícil escribir sobre la película sin caer en debates sobre algunas situaciones o diálogos que el film nos va entregando. Primero, la empatía que vamos a sentir hacia los personajes principales: uno se aprovecha de los ancianos, robando su dinero y su dignidad, el otro es un mafioso ruso asesino. Ese es el punto en esta oscura comedia, pero, ¿por que empatizamos con ellos?. Marla es una joven que vivió en la pobreza y gracias a su mente brillante consiguió idear un sistema que la hizo ganar mucha plata estafando a ancianos vulnerables y está decidido a sostenerlo. En cambio,  Román es un joven con un pasado difícil y una identidad oculta, cuyo amor hacía su madre lo hace capaz de cualquier cosa. Marla justifica su accionar sobre una frase: «Lo vimos muchas veces, hijos dispuestos a dejar que sus padres mueran de hambre y de dolor en la miseria, en lugar de recurrir a lo que ven como su herencia para pagar los cuidados necesarios». Ahí aparece ella como una heroína para salvar a ese indefenso anciano de las garras de la codicia de los hijos.

Para representar a ambos, se hace hincapié en la estética de cada uno. Lo primero que aparece en la película es el corte de pelo perfectamente simétrico e impecablemente lacio de Marla, en comparación con la melena desaliñada y rasputinesca de Roman Lunyov. Marla es experta en manipular dentro del sistema y esa pulcritud del personaje le da credibilidad para manejarse como pez en el agua dentro de él. En cambio, Roman vive fuera de la ley, pero más allá de esas diferencias hay algo que a ambos los une y está a la vanguardia del film, la codicia. Pero Marla se queja de que Roman no juega limpio incluso cuando usa engaños y sobornos para encontrar sus víctimas. O sea, la moral y la ética se pone en juego aún entre estafadores y nosotros también nos vamos a ver interpelados. El contexto es ideal para que ambos actores se luzcan, como Blake Lively en A Simple Favor, Rosamund Pike es maquiavélica como Marla y Peter Dinklage, al igual que Tyron, la oveja negra de la familia Lannister que interpretaba en Game of Thrones, se suma a la galería de los jefes del crimen memorables del cine.

Muchas cuestiones se prestan a debate dentro del film, incluso algunas relacionadas con la atención que le damos a las personas en la vejez pero algo queda claro en el film, hay mucha gente codiciosa y el capitalismo ha creado un mundo en el que los vulnerables pueden ser explotados y estafados por ellos, detrás de esa cara bonita y perfecta del sistema se esconde algo muy oscuro y peligroso. Ese es el mensaje principal de Descuida, Yo Te Cuido de J. Blakeson, como una especie de advertencia. Sin embargo, algo siniestro sucede con este thriller satírico que ,con mucho humor negro avanza como una película de atracos meticulosamente planificada, aunque es difícil enraizar absolutamente a cualquiera de estos personajes abominables, todavía hay un placer perverso en ver como sus planes bien ejecutados toman forma y dan sus frutos, algo que ya de por si es polémico.

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