Implosión de Javier Van Der Couter. Crítica.

Luego de ganar en la Competencia Argentina del BAFICI 2021, se estrena en cines el film sobre dos sobrevivientes reales de la Masacre de Patagones.

Las consecuencias en el cuerpo y en el alma luego de la Masacre de Carmen de Patagones en 2004.

Septiembre del año 2004, todo un país convulsionado cuando desde una pequeña ciudad de la provincia de Buenos Aires llega la noticia de que un joven estudiante de secundaria ingresó con un arma a la escuela, ingresó al aula y vació el cargador hacia sus compañeros de cursos. El hecho cobró notoriedad no solo por el acto de violencia que se llevó la vida de tres estudiantes e hirió a otros cinco, sino por ser la primera masacre escolar (realizada por un solo individuo con un arma de fuego) en América Latina. Según el victimario, Rafael Solich, las razones que condujeron a cometer semejante acto de violencia fueron que estaba cansado de las cargadas y las burlas de sus compañeros, quienes lo apodaban «Pantriste». Por el hecho fue confinado a un centro de internación para jóvenes delincuentes en el partido de Ensenada mientras esperaba el juicio. Luego de ser declarado inimputable, Alicia Ramallo, la jueza que llevó el caso, se hizo cargo de su tutela y lo internó en un centro psiquiátrico juvenil en la localidad de San Miguel.

A dieciséis años del trágico suceso, dos sobrevivientes reales de la masacre escolar viajan en busca de Rafael, por aquel entonces un adolescente como ellos. Pablo Saldías Kloster fue uno de los heridos y, al igual que su amigo Rodrigo Cortés, sobrevivió de milagro a la masacre. Ambos se dedican a dar Jornadas de Reflexión en las escuelas. Pero la herida parece no poder cerrarse, por eso deciden viajar a la Ciudad de La Plata en busca del victimario. Una vez en el lugar y luego de recorrer hospitales psiquiátricos donde habría estado internado Rafael, conocerán a dos chicas de Ensenada, que no solo ayudarán en la búsqueda aportando datos, sino que, entre fiestas de alcohol y drogas, los indagarán sobre su pasado y los obligarán a rememorar el trágico momento.

Apoyado en un seguimiento de Pablo y Rodrigo por su pueblo y por las calles de la ciudad, film nos introduce en un ejercicio de reflexión sobre un hecho impactante. Pero no solo para recordar el trágico suceso, sino como una demostración de como impactó en la comunidad. Un estudiantado desinteresado por las jornadas de reflexión, prácticas rituales donde la cargada y la burla hacia el otro es moneda corriente, la presencia de las armas; nada parece haber cambiado y todo converge para que las heridas de Pablo y Rodrigo no cierren. Pero, como en una especie de road movie provinciana, la pareja protagonista tomará distancia del pueblo y encontrarán un contexto diferente, donde conocerán a dos jóvenes amigas que funcionarán como espacio de contención que ayudará a los jóvenes a salir adelante.

Implosión no es solo una herramienta catártica, es un austero filme con una visión narrativa analítica y ritualizada sobre la terrible masacre en la escuela de Patagones. El director toma distancia del morbo alrededor del suceso, explicado en pocos testimonios en el inicio y nada más. No quiere mostrar lo que pasó, por eso opta alejarse de emociones y las preguntas para abocarse en las consecuencias que dejaron en Pablo y Rodrigo, porque entre su cámara y los personajes de esta obra sólo hay aire, pura realidad que escupe a la conciencia del espectador que piensa.

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