La Apariencia de la Cosas de Shari Springer Berman y Robert Pulcini. Crítica.

Se estrenó en Netflix el drama sobrenatural protagonizado por Amanda Seyfried, basado en un libro de Elizabeth Brundage.

James Norton y Amanda Seyfried protagonizan un drama donde nada es lo que parece.

Los fines de semana, en la época de Blockbuster, uno iba al local y lo recorría horas buscando una película que conforme a toda la familia. Un drama que pueda atraer al público más adulto con un mix de elementos sobrenaturales que pueda atraer al público más afín a los sustos. Un género que tuvo su punto más alto con la inolvidable Sexto Sentido, pero que también tuvo su explosión en los videos clubes con películas en las que se les sumaba actores famosos para atraer al público. Así surgieron clásicos como Revelaciones con Harrison Ford y MIchelle Pfeiffer, Premonición con Sandra Bullock, Ecos Mortales con Kevin Bacon o Hide and Seek con Robert De Niro. De la misma manera, La Apariencia de las Cosas es una película para la que Netflix casi podría haber sido inventada y, de hecho, fue creada específicamente para un video Blockbuster con algunas estrellas brillantes en la portada como Amanda Seyfried y James Norton, un thriller de suspenso centrado alrededor de una mansión encantada, una pareja infeliz y una niña pequeña.

Escrita y dirigida por Shari Springer Berman y Robert Pulcini (American Splendor) a partir de una novela de Elizabeth Brundage, la película producida por Netflix está ambientada en 1980. Esto es evidente no tanto en el vestuario, sino en los interiores. Ciertamente, Catherine y George son criaturas de su tiempo y clase, mientras él desarraiga a la familia para enseñar en una pequeña universidad de artes liberales en Chosen, al norte del estado de Nueva York. Ambos no son personas felices, mucho antes de que el entorno melancólico de su ruinosa granja comience a filtrarse. Catherine (Amanda Seyfred) es una restauradora de arte antigua; un personaje definido por su desorden alimenticio, atracción por lo espiritual/ oculto y la sospecha de que su esposo puede no ser del todo lo que parece. Mientras tanto, George (James Norton) es controlador en casa, infiel, pero le resulta fácil hacer amigos en su nuevo entorno, incluido su jefe de departamento (F Murray Abraham).  Pero George, no le ha dicho a su esposa que la casa en la que viven tiene una historia sangrienta. Los dos jóvenes jardineros que vienen a ayudar tampoco son todo lo que parecen. En poco tiempo, las entidades fantasmales hacen sentir su presencia. Un cepillo de dientes eléctrico cobra vida; explota una luz nocturna espeluznante; una radio se enciende sola.  

A los clichés del género, Pulcini y Springer Berman intentan agregar un poco de textura intelectual a la pieza al presentar las ideas de Emanuel Swedenborg, un científico, teólogo, filósofo y místico​ sueco; y el arte de un artista de la escuela del río Hudson, cuyo ‘Into The Valley Of Death se hace referencia en todas partes. Pero cuanto más aprende sobre la casa, que ha visto una buena cantidad de hombres aborrecibles, los secretos y el propio pasado de George llevan a Catherine a cuestionar todo lo que él le ha dicho. La tensión aumenta a medida que su brillante barniz se empaña por completo y nos quedamos con los verdaderos villanos de esta historia: hombres mediocres con doctorados. Una estudiante universitaria interpretada por Natalia Dyer (Stranger Things) es quien primero rompe la fachada de George, incluso mientras participa en su aventura ilícita. Una fugaz y potente aparición que si los directores hubiesen seguido ese hilo en lugar de intentar unir todo a su intrincada mitología, el film podría haber tenido un impacto mayor.

La sorpresiva aparición de Karen Allen (Marion de Indiana Jones)en un papel secundario como agente inmobiliaria local, junto Rhea Seehorn de Better Call Saul como la nueva amiga de Catherine que sospecha que no todo es lo que parece, le agregan un plus interesante, pero nada más. Las buenas actuaciones de Seyfried y Norton no compensan un intento desordenado de crear una alegoría sobrenatural del trauma del abuso emocional. A diferencia del thriller de Blumhouse de 2020 The Invisible Man, que usa el género para amplificar el horror de estar atrapado en una relación con un abusador encantador, La Apariencia de las Cosas deja de lado sus momentos más convincentes, sin profundizar en aspectos psicológicos relacionados con las personalidades de Catherine y George, para enfocarse en innecesarias sesiones de espiritismo y apariciones fantasmales que asustan poco, dando como resultado una tibia producción que seguramente conformará a la familia por su mixtura de géneros y la presencia de reconocidos actores.

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