La Despedida de Roger Michell. Crítica.

Se estrenó en la sala de cine online de Cinemark y Hoyts la remake norteamericana de la película danesa Corazón Silencioso, protagonizada por Susan Sarandon.

Susan Sarandon y gran elenco al frente de un melodrama que reflexiona sobre la eutanasia.

Una casa soñada junto al mar, una pareja que aparenta estar perfecta. Suena el despertador, a la mano de Lily (Susan Sarandon) le cuesta apagarlo. Así como a ella le cuesta vestirse al levantarse. Paul (Sam Neill), su esposo, la espera para desayunar. De repente comienza a llegar la familia, su hija Jennifer (Kate Winslet) con su marido e hijo adolescente. La más responsable y políticamente correcta del clan.

Su mejor amiga también llega, solo falta Anna (Mia Wasikowska), la hija menor, una joven emocionalmente inestable, a quien le cuesta encontrar su lugar de pertenencia. Lo que parece una reunión familiar de Acción de Gracias, muy pronto nos daremos cuenta que tiene otro propósito detrás; uno que se puede percibir al ver el cuerpo deteriorado de Lily, quien padece una especie de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).

Planteado como un drama, el film trata de no apelar al golpe bajo, pero la situación por si misma la supera. La reunión familiar para despedir a Lily, quien por su sufrimiento decide dejar de vivir antes de que su cuerpo no responda, o que tener que ser asistida por una máquina, es el disparador para una historia dura, que le puede pasar a cualquiera y que pone en jaque una cuestión moral y existencial… ¿hasta qué punto podemos decidir sobre nuestro propio cuerpo?

Aquí saldrán a flote los secretos e inseguridades de cada miembro de la familia, como una especie de catarsis colectiva que lleva a limar asperezas entre ellos, a fuerza de tener que transitar una situación límite y dar un adiós definitivo a la persona que te cuidó o que estuvo al lado tuyo durante gran parte de la vida. La cinta trata de evitar caer en modo “enseñanza de vida” y muestra los defectos de cada quien, aunque haya alguna que otra situación forzada.

Si uno logra abstraerse del melodrama de manual hollywoodense que intenta apelar a la lágrima del espectador y en lugares comunes que ya hemos visto en comedias como The Family Stone u Other People, La Despedida es una tragedia que se sostiene por las actuaciones y por la empatía que uno siente por los personajes; a la vez que nos invita a reflexionar un tema tan duro como la eutanasia y el respeto a las decisiones tomadas.

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