Maleficio de Kevin Ko.

Nuestra puntuación

Se estrenó en Netflix la película de terror taiwanesa que viene cosechando elogios en los festivales donde se presentó.

El momento de apogeo del «found footage» (metraje encontrado) ha terminado, pero de vez en cuando todavía aparecen contribuciones aisladas a este subgénero y Maleficio es una de esas. Después de que la tira del director Kevin Ko resonara en varios festivales de cine, se sumó al catálogo de Netflix el 8 de julio y rápidamente se transformó en tendencia. Luego de The Sadness (la pueden buscar por ahí en internet, aunque no es apta para sensibles), el cine taiwanés vuelve a sorprender dentro del género, aunque esta vez, lo que se anuncia como «lo más terrorífico de todos los tiempos» no sea tal.

La trama sigue a Li Ronan, una joven madre que le da la bienvenida a su hija, Dodo, después de una larga estadía en una sala psiquiátrica. Después de una fase inicial de felicidad, comienzan a ocurrir eventos oscuros que son anticipados antes, cuando la protagonista nos invita a rezar con ella una plegaria para acabar con una enfermedad de su hija. Li Ronan está convencida de que una maldición oscura del pasado la está alcanzando nuevamente, por eso junto con la audiencia, quiere intentar romper la maldición y salvar a Dodo.

Ken-Yan Tsai protagoniza Maleficio

La escena de apertura muestra a Li Ronan pidiendo ayuda y compartiendo un poco de su pasado, genera tensión y deja con ganas de más. Pero después de eso hay una larga fase en la que nos sumerge en la historia de ella con su hija, donde vemos a la pequeña Dodo acostumbrándose a la vida con su madre luego de una larga estadía en un hogar de niños y de vez en cuando suceden cosas aterradoras. En el medio, hay flashbacks de un viaje de Li Ronan junto a dos compañeros con los cuales realizaba un programa llamado Cazadores de Fantasmas. Los tres querían llegar al fondo del misterio de un túnel prohibido pero algo salión mal y esa sería la razón que despertó la maldición sobre la joven. Estos saltos a veces toman la delantera y los diferentes niveles de se confunden, sumado que, por momentos, la trama se vuelca más a un drama que termina alargando la película y vuelve tedioso el relato.

Las maldiciones, deidades malignas y rituales de invocación para mantener alejados a los demonios no es una fórmula exclusivamente novedosa, sobre todo para el cine asiático, hemos visto otros films como The Ring o The Grudge donde se repetía la metodología con mucho éxito. Sin embargo, estos dos no fueron filmados como imágenes encontradas como sucede en Maleficio, lo que marca una diferencia sustancial con respectos a los dos clásicos del cine de terror asiático. La película taiwanesa alterna discursos directos de Li Ronan con imágenes de cámaras de seguridad y de un canal de YouTube, pero también hay escenas que se complementan con material que claramente no se ajusta al estilo y perturba la lógica inicial.

Maleficio trabaja bien la atmósfera sombría creada en el inicio y la sostiene durante toda la duración; tiene algunos sobresaltos bastante predecibles que parecen innecesarios porque las imágenes hablan por sí solas y son suficientes para causar una ligera incomodidad, aplica bien el recurso de jugar con una ilusión óptica con la que muchos pueden estar familiarizados. Con todo eso a su favor, es una película que se habría visto beneficiada con un tiempo de ejecución más corto, cuyo enfoque espeluznante se pierde en escenas melodramáticas y algunas cuestiones que quedan sueltas sin explicación. Promete mucho y se termina quedando a mitad de camino; por eso, y a modo de recomendación, si buscan algo oriundo de Taiwan extremo, aterrador e incómodo, vayan por The Sadness, no se van a arrepentir.

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