Mamá Mamá Mamá de Sol Berruezo Pichón-Revière. Crítica.

En el marco del 68º Festival de San Sebastián, se presentó en la competencia de la sección Horizontes Latinos, la ópera prima de la joven guionista y directora. Se vuelve a presentar el 23 y el 24 de septiembre.

Film realizado con equipo y elenco de mujeres, que fue distinguido en la última Berlinale y en otros festivales internacionales. Ganó el primer premio del concurso «Ópera Prima» del INCAA en 2017, luego inició un recorrido por festivales internacionales siendo distinguida con la Mención Especial del Jurado Internacional en la sección Generation KPLUS de la última edición del Festival de Cine de Berlín.

Mamá mamá mamá comienza un día de verano, cuando una niña se ahoga en la pileta de su casa. Cleo (Agustina MIlstein), su hermana de sólo doce años afrontará la pérdida junto a su tía y sus tres primas, dado que la madre se encuentra sumida en una depresión. En un mundo sin adultos, ella y sus primas se adentrarán en su mundo femenino en ebullición.

Una cámara testigo de situaciones cotidianas en medio de un duelo, así el drama se hace personal, los silencios dominan y la música está ausente pero igual el dolor se siente durante esos primeros minutos. Pero a medida que Cleo comience a experimentar cambios propios de la mujer como su primera indisposición, la necesidad de una palabra adulta se hace presente pero en medio de tanto dolor está ausente, pero Cleo encontrará en sus primas un espacio de contención.

La percepción de un mundo nuevo a través de los ojos de Cleo, sus primeras experiencias de vida con el dolor y la muerte. Pero no con una pérdida cualquiera: la vida nos prepara para la pérdida de un abuelo o de un padre, pero nunca para la de un hermano o un hijo. Es ahí donde el film nos pone en una situación de angustia, y Cleo, ante la tristeza de la madre, solo pone miradas y silencios. En un contexto dificil de explicar en palabras, la directora logra plasmar visualmente un sinfín de sensaciones con momentos tiernos, propios de la inocencia de la niñez con otros dolorosos, más ligado al mundo de los adultos, pero siempre conectados entre sí.

La organización de un cumpleaños de una de las primas de Cleo sirve para matizar el contexto y abordar sobre las imposiciones sociales que obligan a una madre a dejar de lado sentimientos por el bienestar de su hija. La llegada de la abuela con su empleada doméstica y la hija agranda el espectro y pone otra mirada más, donde todas las mujeres protagonistas, tanto las niñas como su madre, se vean obligadas a unirse para salir adelante en el dolor.

La ausencia de hombres es otra de las características del film, solo aparecerán dos que estarán encargados de poner una valla alrededor de la pileta, pero que no interactuarán con ellas salvo un cruce de miradas con Erina, la mayor de todas las nenas, en un juego de seducción que no pasará de lo lúdico y propio de la inocencia juvenil. Al igual que los besos ficticios a un tomate como primera experiencia práctica, un funeral imaginario a la bombacha manchada con la sangre de la primera menstruación de Cleo, conejos que deambulan por el parque y coreografìas infantiles, que le dan la frescura necesaria a una película sobre niñas en camino a la construcción de su identidad.

Las actuaciones de las nenas (sobre todo de Agustina Milstein como Cleo) y pocos diálogos, propios de un momento difícil para cualquiera, hacen de Mamá Mamá Mamá un relato preciso sobre un duelo familiar a través de los ojos de una niña. Pero también es una exploración sensorial del universo femenino desde una perspectiva distinta: la niñez y la pubertad. Un auspicioso debut de Sol Berruezo Pichón-Revière, quien logra construir una película cuyos sentimientos de angustia contenida se transmiten con sencillez, sin recurrir a golpes bajos y con absoluta naturalidad.

Nuestra puntuación
Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *