Rancho de Pedro Speroni. Crítica.

En la Competencia Argentina, se estrena el documental que retrata la vida de un conjunto de presidiarios dentro de una cárcel de máxima seguridad.

En la jerga carcelaria, “rancho” puede usarse como sustantivo, vocativo (“eh, rancho, vení”) o conjugarse como verbo (“estoy ranchando con fulano”), en todos los casos para dar una idea de familia

En el último BAFICI, tuvimos la oportunidad de ver, dentro de la competencia argentina, Las Visitas de Jorge Colás, un documental donde eramos testigos preferenciales de la peregrinación de un grupo de mujeres que visitaban a sus maridos presidiarios en el penal de Sierra Chica. Con la misma temática Pedro Speroni realizó Peregrinación, un corto que seguía a una joven y a sus hijas a la visita familiar en la cárcel de Dolores.

Como si fuese una segunda parte de ambas producciones, Ranchos nos da la otra mirada, la de los reclusos privados de la libertad en una cárcel de máxima seguridad. Allí veremos a Ivan, un boxeador que lucha en busca su libertad y recibe consejos del líder del pabellón. Junto a ellos se encuentran un grupo de jóvenes que sueñan con ser millonarios y otro que ingresa condenado por asesinato. Pedro Speroni mete su cámara entre ellos, convive, recoge testimonios y nos muestra las distintas historia de vida de cada uno ellos.

El director nos da la posibilidad de conocer sus pasados, sus dramas y sus tristezas. En sus palabras vemos historias vida donde el contexto de violencia familiar está presente en la mayoría. La marginalidad y la pobreza no es excusa para delinquir, pero llamativamente todos los relatos que aparecen en el film se caracterizan por ser personas pertenecientes a clase baja (más del 90% de la población carcelaria vive bajo la línea de la pobreza). Con planos cerrados nos transporta visualmente al hacinamiento en el que viven ellos, dando muestra de otro de los grandes problemas penintenciarios, la superpoblación carcelaria.

Los momentos emotivos, los tristes; otros donde las anécdotas y la camaradería entre los reclusos están presentes, lo que logra despertarnos más de una sonrisa. Lo más importante que logra Rancho es dar voz y cámara a quienes son invisibilizados y marginados por los medios y el sistema. No juzga, ni condena, tan solo muestra el otro lado de una población carcelaria muchas veces estigmatizada y, más allá del esperanzador y emotivo final nos deja con la sensación amarga de lo duro que es perder uno de los bienes más preciados, la libertad.

FUNCIONES:

  • Función 1: Jueves 18 de marzo | 19.15 h. | Museo de Arte Español Enrique Larreta | Reservá tu entrada 
  • Función 2: Martes 23 de marzo | 15 h. | Multiplex Belgrano
  • Función online: Jueves 18 de marzo | 20 h. | Disponible por 72 hs. | Registrate en Vivamos Cultura para verla cuando esté disponible.

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