Una Villa en la Toscana de James D’Arcy.

Se estrena en cines argentinos el drama protagonizado por Liam Nesson y su hijo Micheál Richardson.

Robert (Liam Nesson), es un pintor que ya no encuentra la inspiración para pintar después de que su esposa muriera en un accidente automovilístico. Jack (Micheal Richardson), su hijo, es el dueño de una galería de arte que está pasando por un traumático divorcio y necesita el dinero para comprarle el negocio a su futura ex esposa. Juntos viajan a la Toscana, Italia parar vender su vieja casona abandonada desde el fallecimiento de la mujer a la que tratan de darle una nueva mano de pintura y eliminar de alimañas. Allí conocerán a Natalie (Valeria Bilello), dueña de un restaurant local que se enamora de Jack.

Gran parte del interés de la película proviene de su dúo masculino principal, cuya propia experiencia de pérdida fuera de la pantalla resuena con sus personajes. Ambos aportan matices y sentimientos a sus interacciones, con una química convincente que encuentra el humor en los desacuerdos y una relajada confianza mutua. Junto a Valeria y con Lindsay Duncany como Kate, la agente inmobiliaria mordaz, forman un conjunto simpático.

Liam Nesson y su hijo Micheal Richardson protagonizan Una VIlla en la Toscana

Sin embargo, al elenco se le da un guión que lucha por encontrar mucha sutileza en medio de sus metáforas. La pintura alimentada por el dolor de Robert adorna una pared y no se puede ocultar, mientras que los roedores siguen apareciendo en los armarios como esqueletos en el armario. «No puedes recordarla. Y no puedo olvidar.” «Es como si literalmente encerraras todos mis recuerdos», y algunas más, son líneas de diálogo dichas por Liam Neeson y Micheál Richardson, que suenan un poco forzadas y no terminan de encajar con naturalidad, a pesar del esfuerzo que hacen ellos por que se perciban diferente

Una Villa en la Toscana nos traslada al espléndido lugar italiano y nos permite disfrutar de la campiña italiana como un hermoso escapismo con una trama predecible. La metáfora de la vida real de Liam y su hijo le aporta un condimento más a la película y es bueno verlo al veterano actor salir de su zona de confort del cine de acción, pero así y todo, termina quedando la sensación de ser una película que , no termina de alca, a pesar de no aburrir y tener una agradable banda sonora donde suenan temas clásicos de MIna Mazzini, Domenico Modugno y Luciano Pavarotti.

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