La Isla de la fantasia de de Jeff Wadlow. Crítica.

Este sábado a las 22 hs se estrena en HBO, la versión de Blumhouse de la clásica serie de televisión.

“La Isla de la Fantasía” fue una serie que se emitió durante  los años  1978 y 1984. La misma estaba  protagonizada por el actor mexicano Ricardo Montalbán como el Sr. Roarke, el enigmático anfitrión de una isla paradisíaca en algún lugar del océano Pacífico, donde la gente piensa cumplir sus fantasías sin importar su índole. Pero el objetivo era tratar de hacerles ver a sus invitados una importante lección de la vida a través de su deseo (aunque éste fuera el último de su vida). Las fantasías a veces incluían un riesgo para la vida del visitante, pero siempre al final Roarke llegaba al rescate. Salvo algunas ocasiones, nunca se permitía que los visitantes se quedaran en la isla una vez cumplidos sus deseos. Roarke taambién es recordado por su famoso traje blanco y por su enérgico asistente, el pequeño “Tattoo” (Hervé Villechaize) quien acostumbraba anunciar la llegada de los visitantes con su frase “¡el avión, el avión!” mientras repiqueteaba una campana.

La serie tuvo un intento de remake en el año 1998, con Malcom McDowell en el papel del Sr. Roarke. La nueva versión de la serie viró bruscamente de los pasteles a los tonos oscuros. La historia era la misma, pero en clave dark, acorde al contexto del momento, con un público acostumbrado a series sobre monstruosidades como Expedientes secretos X, Millenium o Dark Skies. La serie no llegó a atrapar a la audiencia y duró solo una temporada.

La adaptación de Blumhouse parece apuntar más al costado oscuro de esta última serie, sin salir de su premisa inicial,: entretener. El Señor Roarke está también, está vez interpretado por el actor norteamericano descendiente de mexicanos, Michael Peña, recordado por su papel de Luis en “Ant Man”. La premisa es igual que las anteriores, cinco personas llegan a la isla con el objetivo de cumplir sus fantasías. Melanie (Lucy Hale) cuyo deseo es poder vengarse de una vieja compañera escolar que le hizo bullyng y la dejó traumada. Gwen (Maggie Q) una soltera arrepentida de de haber rechazado a un viejo novio, Patrick (Austin Stowell) que sueña con ser soldado norteamericano igual que su padre y dos hermanos, Brax (Jimmy O. Yang) y J.D. (Ryan Hansen), cuya fantasía es vivir una fiesta llena de modelos, con muchas drogas, sexo y alcohol.

Ya desde los deseos y fantasías de cada uno de los personajes se puede comenzar a entender hacia donde apuntará la película. Un poco de romanticismo por un lado, venganza por traumas de la adolescencia, saldar deudas con un padre, sumado a fiestas y mujeres. Todos condimentos que suelen conformar las típicas películas de terror que se repiten una y otra vez  todos los años, pero que tienen éxito dentro del público adolescente. 

En este caso resulta una lástima, porque la premisa principal de la película sonaba interesante para llevarlo al terreno del terror psicológico. Pero a cambio de eso buscaron hacer un producto que solo busque entretener, sin profundizar en aspectos psicológicos de los protagonistas. Eso atenta contra el producto final, que termina siendo algo híbrido, solo para pasar el rato. Aunque a pesar de eso, no hay que negar que tiene unas interesantes vueltas de tuercas, sobre todo en el final, donde no sabremos de quien es la fantasía que está sucediendo dentro de la isla y con que motivo están cada uno de los protagonistas.

Algunos cambios pueden sonar polémicos, como es el caso del personaje que reemplaza al legendario Tattoo. En este caso es un joven la colaboradora  del Señor Roarke es una mujer, pero tendrá un rol importante dentro de la trama que descubriremos en el final donde todo se acomodará de acuerdo a la serie origina. 

Teniendo en cuenta últimas producciones de Blumhouse, como El Hombre Invisible” y La Cacería, La Isla de la Fantasía es un marcado retroceso en calidad de la productora; es desordenada, contiene algunos personajes que no terminan de encastrar bien en el guión; por momentos es caótica y carece de suspenso. Entretiene solo por el hecho de buscarle una explicación a los extraños hechos que se van sucediendo y nada más. En los últimos instantes levanta un poco con algunos giros inesperados, aunque el sabor amargo queda y la sensación final es de estar ante una producción insulsa y una oportunidad desperdiciada.

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