Monster Hunter: La Cacería Comienza de Paul W. S. Anderson. Crítica.

En la vuelta a los cines, llega la nueva película protagonizada por uno de los íconos del cine acción moderno, Milla Jovovich.

MIlla Jovovich y Tony Jaa se enfrentarán a gigantescos monstruos en la nueva película de Paul WS Anderson.

No es la primera vez que se cruzan que el mundo de los videojuegos y Paul WS Anderson. Su prontuario es largo y extenso en adaptaciones: Mortal Kombat (1995), la saga Resident Evil y DOA: Dead or Alive. O sea, historias originales, muy pocas, ya que dentro de su extensa filmografía se encuentran las dos Alien vs Pedrator y la nueva versión del clásico Death Race. Mal que mal, muchas de las adaptaciones son para el olvido, y algunas dentro de todo son un digno entretenimiento, como sucede con varias de sus secuelas que hizo para la saga de Resident Evil. Esta vez se pone al frente de Monster Hunter, un videojuego perteneciente al género de rol y acción, desarrollado por la empresa Capcom, famoso dentro de los ​fans de la consola Play Station y presentado por Sony en 2017.

Todo comienza de forma auspiciosa, ya que nos topamos con un mundo raro en el que una especie de barco pirata volador comandado por Ron Perlman (Hellboy), surca interminables dunas de arenas hasta que colisiona con un monstruo gigantesco. Uno de sus tripulantes cae (Tony Jaa) y queda atrás, aparentemente sin opción de sobrevivir. Acto seguido aparecen unos militares élite de Naciones Unidas que son trasladados mágicamente a este otro mundo gobernado por bestias gigantes. Obviamente entre los soldados está la protagonista de todo el cuento: una militar interpretada por Milla Jovovich. Tras atravesar este antiguo portal con sus compañeros, ella queda como la última en pie y debe aprender a desenvolverse en un mundo que no es suyo. Y por alguna razón de su contrato, le da la pelea sin problemas al cazador que interpreta Tony Jaa.

Puesto lo anterior sobre la mesa, el contexto actual de pandemia y la poca presencia de producciones como esta le juega a favor al film. La falta de espectáculos pirotécnicos en el último año, la propuesta de monstruos gigantes y enfrentamientos contra humanos indefensos de Monster Hunter tiene las características suficientes como para enganchar con lo mínimo durante la hora y 40 minutos en la que se extiende esta aventura de mundos paralelos, monstruos, junto con la presencia de una Mila Jovovich que destruye todo lo que se encuentra en su camino. Batallas contra monstruos, armas ridícula e inclusive aspectos del canon que no se podrían ver en otras películas de este tipo, como un gato cocinero antropomórfico, le dan al film un atractivo especial, más allá de la decisión de no abrazar al videojuego y seguir una adaptación que agrega militares terrícolas. El sintetizador de Paul Haslinger le aporta ritmo a las escenas de acción y acompaña, componiendo buenas piezas musicales que se adaptan a cualquier película de fantasía.

El problema del film radica cuando deja de lado lo absurdo de la historia y trata de convertirse en una película de acción seria. Sus escenas se vuelven repetitivas, sobre todo las luchas entre Tony Jaa y Milla Jovovich que se tornan largas y densas, lo que hace que por momentos el film pierda interés, algo que se recupera cuando los gigantescos monstruos (muy similares a Tremors) vuelven al ruedo. Monster Hunter vale para saciar un poco esa necesidad de ver producciones de fantásticos mundos y explosivas escenas de acción, pero no para mucho más. Una adaptación que no va a quedar en la historia pero que sirve para ver a Milla Jovovich calzarse de nuevo el traje de heroína.

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