La Calle del Terror (Parte 3): 1666 de Leigh Janiak

La trilogía de terror basada en los libros de R. L. Stine llega a su fin este viernes 16 de julio en la plataforma Netflix.

La Trilogía llega a su fin con La Calle del Terror: 1666.

La trilogía La Calle del Terror fue una de las grandes sorpresas dentro de la plataforma de la N colorada. Tanto su primer parte ambientada ambientada en 1994 (Link a la crítica) y la segunda en 1978 (Link a la crítica) fueron un agradable homenaje al género slasher con muchos tópicos del género de fines de los 70 como Friday 13th, Halloween o The Texas Chainsaw Massacre, resurgido en los noventa con la aparición de Scream. A eso le agregamos una escena final en la última parte que nos dejaba con muchas ganas de saber como era el desenlace de la historia de la maldición del pueblo de Shadyside.

Todo terminó con Deena (Kiana Madeira) tomando el cuerpo de Sarah Fier en 1666, año en que dió comienzo la maldición de la bruja que cae sobre los habitantes de Shadyside. Sarah vive con su hermano Henry (Benjamin Flores Jr.) y su padre, mientras se dedica al cuidado a actividades de granja. Por las noches sale con los jóvenes del pueblo a consumir una bayas alucinógenas, pero también mantiene oculto su amor por Hannah Miller (Olivia Scott Welch). Alguien los descubre y dentro de la aldea comienzan a culparla de una maldición que empieza a azotarlos. Pero la historia no es como se cuenta en 1994 y 1978, Sarah Fier es condenada por un crimen que no cometió pero que tiene consecuencias en años posteriores, por lo cual será necesario que la verdad salga a la luz para acabar con la misma.

Mientras en las dos primeras partes las influencias del slasher estaba presente, esta vez el terror se va para el lado de films como The Witch de Robert Eggers o La Aldea de Shyamalan . En esta tercera parte los miedos no están dados por la persecuciones de un asesino con cuchillo o un hacha, sino que la amenaza está presente por las fuerzas de la brujería y la magia negra. Para eso, la directora construye un ambiente sobrenatural minimalista pero igualmente inquietante, donde no hay necesidad de grandes dosis de hemoglobina ni efectos espectaculares, dentro de una atmósfera con climas cercanos al «dogma» que puede atentar contra los fanáticos del terror extremo y más explícito, que disfrutaron las primeras dos películas. Pero no solo los cambios se dan dentro del enfoque y la puesta en escena, la música que estaba presente con temas de rock de los 70 y los 90, esta vez se vuelca para el lado de los violines y la música clásica, más afín a la época.

Pero aquellos que no son tan fanáticos del tipo de terror climático narrada con tiempos largos como las películas mencionadas, no desesperen. La última hora vuelve la historia a los noventa, una vez que Deena sabe la verdad y trata de romper la maldición para liberar a Sam de la posesión asesina. Con una vuelta de tuerca que transforma en villano a un personaje inesperado, el terror de la primera parte se vuelve a hacer presente, esta vez dentro del Centro Comercial de Shadyside y en las cuevas subterráneas donde se encontraba el alma de corazón de Sarah Fier. Junto a la segunda parte de 1994 vuelven los clásicos musicales de la época con grandes clásicos de Oasis, The Offspring y Pixies.

La Calle del Terror (Parte 3): 1666 es un digno cierre para una trilogía que sorprendió a los fanáticos del terror por su amor y pasión con que homenajea a grandes clásicos. Pero más allá de eso, también tiene impronta gracias a una gama interesante de personajes juveniles que van cobrando profundidad a medida que el relato avanza y que la historia nos va metiendo en las diferentes líneas temporales. Una propuesta auspiciosa de la literatura de R. L. Stine con una perspectiva distinta que no solo sirve para el disfrute de los más púberes sino que también conformará a los adultos nostálgicos.

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