Las 10 mejores películas argentinas del 2020.

A pesar del cierre de las salas de cine, a través de la pantalla de CineAr TV y Cine Ar Play, el cine nacional pudo sobrevivir a la pandemia.

El Jueves Estreno de la pantalla Cine Ar TV fue uno de los clásicos del ASPO que permitió que el cine argentino llegue a todos los hogares.

No estuvo ajeno a la crisis provocada por la pandemia, pero así y todo, el cine nacional pudo tener pantalla en Cine Ar, abierto para todo el público de manera gratuita. Muchas películas que pasaban por los cines y eran levantadas rápidamente encontraron su espacio para ser difundido de manera masiva y hacia todo el país. Aprovechando eso, muchas películas argentinas de muy buena factura pudieron ser estrenadas. La diez mejores para Solo Fui Al Cine fueron:

  • El Cazador de Marco Berger: el director de Un Rubio y Plan B, se anima a bucear en el difícil terreno de la sexualidad adolescente con un tema espinoso, la pornografía infantil, lo que hace de “El Cazador” su película más arriesgada. Sin recurrir a golpes bajos, de manera realista y natural, solo a través de sugestivas escenas que hablan por si solas, pero sin dejar de ser una mirada profunda y reflexiva sobre los peligros a los que están expuestos los jóvenes por no contar con un marco de contención adecuado que permitan expresar preferencias sexuales que rompan con la heteronormatividad imperante.
  • La Chancha de Franco Verdoia: un drama trabajado con mucha inteligencia a partir de un secreto que no se revelará hasta el final. La atmósfera asfixiante nos mete de lleno en las tinieblas de una víctima y nos mantiene en tensión, con una historia llena de contenidos y reflexión sobre las consecuencias de la tortura física y psicológica.
  • Las Mil y Una de Clarisa Navas: Una notable película que captura indeleblemente las actitudes, patrones de habla, ritmos, deseos y falta de perspectiva de sus personajes adolescentes habitantes del Barrio Mil Viviendas de Corrientes. Apoyada en la soberbia actuación de Sofía Cabrera y de los inocentes primos homosexuales. Las Mil y Una va mucho más allá de cualquier película de su estilo, al describir con franqueza la vida de al menos un cierto grupo de puber modernos. El segundo largometraje de Clarisa Navas trata sin rodeos sobre el sexo, las drogas y la irresponsabilidad, de una manera extremadamente directa y convincente.
  • Una Chica Invisible de Francisco Bendomir: Como en el cine del español Carlos Vermut, en Una Chica Invisible hay lugar para lo fantástico, el mundo del animé e incluso un documental sobre el ritual de apareamiento de una mantis religiosa, pero sin desconectarse del mundo real ni de la actualidad social. Así, en su ópera prima, Francisco Bendomir logra transformarse en un director para seguir de cerca, por que logra una mezcla enrarecida de realidad y comedia negra absurda con una composición hiperestilizada y un diseño de producción que resulta un espectáculo aparte.
  • Un Crimen Común de Francisco Márquez: Cecilia es una profesora de sociología que vive sola con su hijo pequeño. Una noche lluviosa, Kevin, el hijo adolescente de su empleada doméstica, llama insistentemente a la puerta. La soledad y el miedo la llevan a no dejar entrar a Kevin, pero al día siguiente el cuerpo del joven es encontrado en un río. Francisco Márquez demuestra que a veces no hace falta rellenar todos los espacios para que una obra sea completa. El director deja una libertad absoluta a la mente del espectador y lo sumerge en una paranoia cinematográfica que nos interpela. Un film que despertará debates internos sobre nuestros miedos y nuestros prejuicios, pero sobre todo sobre nuestra mirada del otro.
  • La Fiesta Silenciosa de Diego Fried: Una experiencia catártica sobre una víctima que descarga su ira sobre aquellos hombres que la han transformado en un objeto sexual. Aunque su discurso no es de odio ni de tomar venganza por mano propia sino de defenderse tomando las propias armas del silencioso opresor, la película se transforma en denuncia cuando refleja la violencia masculina, simbólica y explícita, hacia la mujer y se vuelve salvaje cuando se enfoca en la venganza de Laura hacia sus violadores.
  • Mamá Mamá Mamá de Sol Berruezo Pichón-Revière: un relato preciso sobre un duelo familiar a través de los ojos de una niña. Pero también es una exploración sensorial del universo femenino desde una perspectiva distinta: la niñez y la pubertad. Un auspicioso debut de Sol Berruezo Pichón-Revière, quien logra construir una película cuyos sentimientos de angustia contenida se transmiten con sencillez, sin recurrir a golpes bajos y con absoluta naturalidad.
  • El Robo del Siglo de Ariel Winograd: Llegó a estrenarse en cines y fue el primer plato fuerte del cine nacional. Un film que narra el audaz robo al Banco Río del 2006. Solvencia narrativa, un despliegue visual y musical (Frank Sinatra, The Kinks, Andrés Calamaro, Los Violadores y Dos Minutos), pero fundamentalmente logra captar de maravilla la percepción de la cultura popular de uno de los atracos más maravillosos de la historia.
  • Las Motitos de Inés María Barrionuevo y María Gabriela Vidal: La cautivadora historia, junto con la cercanía que uno puede experimentar con cada uno de los personajes, convierten a Las Motitos en una película llena de vitalidad y corazón. Un film directo, que no intenta subir la cuota emocional del asunto más allá de lo que la situación amerita. Sin recurrir a la palabrería, con interpretaciones que no se pueden reducir a etiquetas simplistas, es encantadora y honesta a la hora de abordar los conflictos que se suscitan detrás de un embarazo adolescente en un contexto donde los recursos son escasos.
  • La Dosis de Martín Kraut: Una terapia intensiva, un enfermero que juega a ser Dios dentro del lugar. Ese lugar se ve amenazado con la llegada de un joven enfermero (Un siniestro Ignacio Rogers), y es ahí donde explota el principal conflicto, en esa relación enfermiza que nace entre ellos dos. Dos personajes que competirán por el poder de decidir por la vida de los demás, que convertirán su relación en algo tóxico y siniestro que hacen de la “La Dosis” un sórdido thriller psicológico con un profundo dilema moral sobre el uso de la eutanasia.

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